Valeria sabía perfectamente que, si no aprovechaba esta última oportunidad para llamar la atención, ¡toda la gloria se la llevaría Alba!
En toda la competencia, Alba había sido la más deslumbrante y, además, tenía los puntajes más altos de todas las participantes.
¡No hacer nada y dejarla ganar sería un trago demasiado amargo!
Y en medio del pánico, una idea cruzó por su mente como un relámpago.
Como era la última en desfilar, tenía el escenario para ella sola.
Justo en el momento de dar la media vuelta para regresar, fingió una aparatosa caída.
Con semejante tropiezo, logró captar la mirada de todos los presentes al instante.
El recinto entero se sumió en un profundo silencio que, segundos después, estalló en un mar de asombro y murmullos.
Valeria quedó en el suelo. Se había raspado las rodillas y las palmas de las manos, de las cuales brotaba un hilillo de sangre, pero ignoró el ardor y puso su mejor expresión de vulnerabilidad.
Sin embargo, no se dio por vencida tras la caída, ni se quedó en el suelo esperando que alguien fuera a rescatarla.
Apretó los dientes y, apoyándose con las manos, fingió soportar un dolor inmenso mientras se ponía de pie lentamente.
Quería mostrar una fuerza de voluntad inquebrantable. Aunque cojeaba y le costaba caminar, continuó su recorrido con paso firme y obstinado hacia el final de la pasarela.
Su intención era que todos vieran su valentía y su determinación para terminar lo que había empezado.
Los jueces se levantaron de sus asientos y se acercaron rápidamente para ver si estaba bien.
Aprovechando el momento, Valeria dijo con voz entrecortada:
—Quería hacerlo tan bien... Creo que los nervios me traicionaron y perdí el equilibrio. Me aterra pensar que este error vaya a arruinar mi puntuación.
Su tono débil y lleno de angustia habría conmovido a cualquiera.
Alba, observando desde la distancia, descifró sus intenciones al instante.
A pesar de todo, su actuación logró conmover a su devoto grupo de seguidores.
[¡Dios mío! ¡Vale es toda una profesional! Se le hinchó el pie y aun así terminó el desfile.]
[¡Qué ejemplo de perseverancia! No importa si no gana el primer lugar, lo que cuenta es su ética de trabajo y su fuerza. ¡Perdió con la frente en alto!]
Pero esa emoción solo duró entre sus propios fanáticos. Pronto, los demás espectadores empezaron a inundar los comentarios con burlas.
[Qué risa. Se cae sola y encima quieren hacerla ver como una heroína.]
[No sé por qué lloran tanto. ¡Para mí que se tiró a propósito para que todos la miraran!]
En ese punto, tanto en la transmisión como en el recinto, eran más los que se burlaban de ella que los que le aplaudían.
El intento de robarse el show había sido demasiado evidente.
Al escuchar los comentarios sarcásticos, el rostro de Valeria cambiaba de color, pasando de la vergüenza a la rabia. Pero tragándose su frustración, continuó cojeando hacia la salida.

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