Detrás del escenario.
—¿Por qué me entregas flores de una forma tan llamativa y además dices esas cosas?
Alba aún sostenía el ramo que él le había dado. Como la transmisión en vivo ya había terminado, hablaba sin tantas reservas.
—Por supuesto, para generarte tema de conversación y eclipsar la atención de la caída de esa mujer —respondió Liam Góngora con total naturalidad.
En el fondo le habría encantado decir: *Quería que todos pensaran que somos pareja*.
Pero si se atrevía a decir algo así, seguramente esta chica lo molería a golpes.
—Pues la verdad, sí funcionó —comprendió Alba de inmediato.
Con todo el espectáculo que había montado Valeria, sí había acaparado mucha atención. Aunque las opiniones estuvieran divididas, le bastaba con generar controversia y ser tendencia.
Ahora, con ese tropezón, su esfuerzo se había ido a la basura.
Al parecer, el hombre que tenía enfrente también sabía moverse en esta industria.
En ese momento, alguien más se acercó.
—Alba, tu presentación de hoy fue absolutamente brillante. Felicidades por ese primer lugar, te lo tienes más que merecido.
Quien hablaba era Patricio.
Llevaba un traje de corte impecable que lo hacía ver elegante y refinado. En las manos sostenía con sumo cuidado un enorme ramo de rosas rojas deslumbrantes; los pétalos aún conservaban pequeñas gotas de rocío.
Con una sonrisa apenas perceptible en los labios, miraba a Alba con profunda devoción, dejando al descubierto una admiración que no podía ocultar.
A decir verdad, durante la ceremonia de premiación, había sentido unos celos terribles al ver cómo Liam Góngora intentaba ganarse el favor de Alba.
Lástima que en aquel momento no creyó que ella fuera a ganar, por lo que no preparó flores para felicitarla. Peor aún, había pensado que tomar la iniciativa de regalarle flores lo pondría en un estatus inferior.
Pero al ver que un hombre de la talla de Liam se dignaba a subir al escenario a entregarle un ramo...
Y verlos interactuar con tanta cercanía, ganándose el cariño de muchísimos seguidores, lo hizo perder la paciencia.
De inmediato llamó a su asistente para que encargara flores, ¡y tenían que ser un ramo más grande que el de Liam Góngora!
—Si tienes el cerebro lleno de porquería, mejor vete a lavarlo antes de hablar. ¿Estás sordo o ciego? ¿No escuchaste clarito lo que te dijo Alba?
A un lado, Liam ya no soportaba a ese idiota, que parecía un muerto viviente recién despertado.
—Liam Góngora, estoy hablando con Alba, ¡tú qué te metes! —Patricio volvió a mostrar su molestia.
Aunque nadie en su sano juicio ofendería fácilmente a la familia Góngora, los Quintana tampoco eran presa fácil.
—¿Y qué? ¿Qué me vas a hacer? —Liam se mostró sumamente arrogante.
Eso enfureció a Patricio a más no poder, pero lo cierto es que no se atrevía a actuar de forma precipitada contra Liam Góngora.
Justo en ese momento, una voz familiar, coqueta y delicada volvió a sonar:
—Patricio, ¿qué haces aquí? ¿Ese ramo de flores es para mí?
Quien hablaba era nada menos que Valeria Moreno.
Desde lo lejos había notado que Patricio se acercaba.

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