Las palabras de Iván Neri dejaron a Pablo expuesto, y un rubor de incomodidad asomó en su rostro. Efectivamente, se había equivocado de fechas. Como Valeria siempre había sido tan dulce, considerada y dócil, en su subconsciente la había puesto en el lugar de la hermana mayor responsable, relegando a Alba al papel de la hermanita malcriada. Al fin y al cabo, en la mayoría de las familias, son los hermanos mayores quienes ceden y protegen a los menores. Al ver a Alba siempre tan reacia, criticando y haciéndole la vida imposible a Valeria, Pablo simplemente asumió que Valeria era quien llevaba el peso de la madurez.
—Solo estaba dando un ejemplo. El punto es que si ambas estudian juntas y comparten más tiempo, su relación mejorará naturalmente —se justificó Pablo, más terco que una mula. Por nada del mundo iba a admitir públicamente que su memoria le había fallado, así que volvió a escudarse detrás de sus discursos moralistas.
—Pablo, no seas duro con ella. Alba no es tonta, me enteré de que en el pasado tenía calificaciones muy altas. Simplemente se dejó arrastrar por malas influencias, no es culpa suya —intervino Valeria, rebosante de satisfacción.
Le fascinaba que Pablo estuviera tan confundido. Le encantaba que la pusiera en una balanza junto a Alba, sobre todo porque en su retorcida realidad, ella siempre resultaba ser la ganadora indiscutible. En estos momentos, consideraba que Pablo era una herramienta mucho más dócil y útil que Mateo; su hermano mayor se le estaba saliendo de control. Cada vez que recordaba el repentino distanciamiento de Mateo, una oleada de ansiedad le revolvía el estómago. A como diera lugar, necesitaba encontrar la manera de reparar su relación con él. Mateo tenía demasiada influencia y poder dentro de la familia, y Valeria no estaba dispuesta a perder a uno de sus peones más valiosos.
—¿Ya terminaron con su teatrito? Si ya acabaron, puedes empezar de una vez con la dichosa presentación —soltó Alba.
No le interesaba lo más mínimo seguir presenciando esa patética actuación de "amor de hermanos". Estaba ansiosa por ver el gran espectáculo que venía a continuación.
—Sí, por favor, arranquemos de una vez. Tengo una junta más tarde y no dispongo de mucho tiempo —la secundó uno de los directivos.

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