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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 18

Cuando el cielo nocturno finalmente se había hecho presente sobre New York, una selecta cantidad de importantes invitados, se daban cita en aquella elegante recepción que tenía como objetivo la inauguración de la nueva tienda Divane, una elegante tienda del primer mundo, que prometía los mejores diseños, carteras y servicios, a costos accesibles en comparación de las tiendas departamentales de los Bennett. La prensa también se había dado cita, y pronto un en vivo daba comienzo en casi todos los canales de paga y libres que había en New York.

—Esta noche transmitimos desde la gala de inauguración de la tienda física de Divane, la primera en suelo estadounidense que abre sus puertas para su selecto público, en donde Katherine Holmes, diseñadora de renombre, aparecerá para abrir el listón rojo que por ahora niega el acceso al edificio que promete servicios de primer mundo, con la más renovada gama de productos de lujo, muchos artistas y gente del medio se ha hecho presente en la exclusiva gala que se está ofreciendo, aunque sorprendentemente, los Bennett no han sido invitados a tan importante evento…

Katherine, escuchaba lo dicho por los medios, y sonreía triunfal por aquello, mientras caminaba por la alfombra roja para dar comienzo a su celebración. Por supuesto que no invitaría a las personas que tanto daño le habían hecho; ya los había invitado al desfile con la única intención de exponer sus penosos comportamientos, que mucha gente ya estaba comentando, pero esperaba que Henry la viera por televisión.

Katherine Holmes lucía espectacular en aquel vestido rojo de sus propios diseños, único por supuesto, y hecho especialmente para ella como solía ser ya una tradición. Aquel era un vestido ceñido al cuerpo de color rojo intenso, con varias aplicaciones tipo Brokat en color plateado alrededor del cuello, complementado con lentejuelas, que llevaba también un cinturón dorado del que se desprendía una falda con capas sueltas en tull, y que en su lado derecho se complementaba con una cola que superaba el largo inferior elaborado con una combinación entre tull rojo y aplicaciones color oro.

Esa noche Katherine parecía una hermosa diosa que había bajado del cielo.

En su lujoso departamento, Henry miraba aquel importante evento completamente absorto y abrumado. Katherine, su Katherine, lucia como un ángel hermoso y perfecto, paseando por aquella alfombra roja mientras todas las cámaras y miradas se centraban sobre ella. Ya no parecía ser aquella misma a la que habían humillado, aquella Katherine en la televisión, estaba mucho más radiante, mucho más hermosa…y mucho más fuerte. Aunque eso, ya lo había visto en aquel desfile, la fuerza que la rubia estaba irradiando en ese momento, superaba con crecer lo que había visto…ella brillaba como una diosa sin él.

Sin poder evitarlo, las lágrimas le brotaron por los ojos a Henry, quien se acercaba a la pantalla para acariciar aquella imagen de su bella exesposa. Aquella posibilidad de que ella hubiese tenido a sus hijos, lo atormentaba dolorosamente, y acrecentaba la culpa que yacía dentro de él.

—Katherine… — Henry musitó el nombre de su exesposa, y la sola idea de tener hijos juntos, lo llenaba de una esperanza que no se había permitido sentir.

En la lujosa sala de su mansión Gibson, Emily observaba aquel programa especial, con la mirada cargada de odio, dolor y frustración; no podía creer lo que estaba viendo. Aquello era un hecho, Katherine Holmes había regresado a New York, dispuesta a todo para cobrar su venganza contra ella, y para recuperar a Henry...no tenía ninguna duda de ello.

Sintiendo como sus entrañas se retorcían de odio y envidia, Emily lloró de rabia. Su madre estaba entre los invitados importantes, así como también el gobernador y su hija, quienes sonreían y se codeaban con aquella mujer como si ella fuera una persona realmente demasiado importante. No lo soportaba.

Apagando el televisor, Emily tomó su celular para comenzar a navegar en internet y así distraer su mente, pero en las mismas redes sociales, todo era sobre Katherine Holmes y su “maravillosa” colección nueva. Furiosa, la mujer quiso arrojar el móvil lejos de ella, sin embargo, una idea se había cruzado por su mente.

—Necesito recuperarlas…aquellas fotografías que falsifiqué…si las subo a redes sociales, estoy segura de que la reputación de esa pordiosera quedará arruinada por completo. — dijo para sí misma.

Lastimosamente, meditó, de aquellas imágenes tan solo había sacado las impresiones que le dio a Henry aquel día, y las copias digitales las había eliminado todas para no ponerse en evidencia; en su defensa, ella jamás habría podido imaginar que Katherine regresaría y menos aún tan poderosa, se justificó a sí misma. Tenía que encontrar las imágenes que seguramente aun debían de estar bajo el cuidado de Antonella Bennett…esa era la clave que necesitaba para arruinar a aquella miserable mujer.

En la gala, Amelia Gibson se acerba a Katherine.

—Katherine Holmes, no creí que fueras a invitarme después del penoso espectáculo que dio mi hija en tu gala pasada. Es un verdadero placer saludarte. — dijo Amelia con cinismo.

Katherine sabía que la peor enemiga de Emily, era su propia madre; aquella mujer interesada y pudorosa, era una aliada inesperada que podría ayudarla en su venganza, meditó. Conocía a la perfección todos los rumores que se decían de los Gibson, y de lo avergonzada que Amelia estaba de tener una hija “fea”.

Capítulo 18: Aquellos niños. 1

Capítulo 18: Aquellos niños. 2

Capítulo 18: Aquellos niños. 3

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