Aquella mañana, Sofía Gibson leía los diarios; nuevamente se encontraba con noticias sobre Katherine Holmes, y el auge que su marca Divane había alcanzado a nivel mundial.
—Veo que te has levantado temprano, eso es algo digno de alabanza, la consentida Emily se ha levantado a tiempo para tomar el desayuno caliente. — dijo Amelia Gibson con evidente sarcasmo.
—Bueno días para ti también, madre. — respondió Emily con molestia.
—Uff, que fiesta que fue esa de anoche, invitados de lujo, pude ver a Madonna en persona y beber con ella, sin duda alguna te perdiste de un evento de elite, y solo por no soportar que la ex de tu ex, es mucho mejor que tú. — dijo Amelia con toda la intención de herir a su hija.
—¡Ya basta madre! — gritó Emily levantándose abruptamente de su silla. — ¿Por qué eres así conmigo?, yo soy tu hija, tu deberías de admirarme y quererme a mí, no a esa maldita pordiosera que ni siquiera nació de una buena familia.
—Ya vas a comenzar de nuevo, en verdad eres una niñita caprichosa…por supuesto que esa chica me agrada, se ha convertido en una persona muy importante e influyente, así que es natural que la prefiera sobre ti…pero anoche, en aquella fiesta, escuche de los labios del gobernador algo muy interesante. — dijo Amelia con seriedad.
Emily alzó una ceja.
—¿Y qué sería eso? — cuestionó Emily con sarcasmo.
Amelia sonrió.
—El gobernador me contó que el día que Katherine Holmes llegó a la ciudad, no lo hizo sola; al parecer, la chica es madre de dos niños de aproximadamente seis años…y no solo eso, también me contó que, en aquella ocasión, Henry Bennett se presentó en el aeropuerto para retenerla, y que él tuvo que intervenir para que la dejase ir sin mayor problema. ¿Sabes que podría significar eso? — cuestionó Amelia.
Emily apretó los dientes, y meditando las palabras de su madre, y sintió un escalofrió recorrer su cuerpo…aquello, no podía ser.
—¿Crees que sea posible que esos niños sean hijos de Henry? — preguntó con voz trémula.
—¡Bingo!, claro que es posible, aunque si Henry lo sabe o no, es un misterio… — respondió Amelia. — Si esos niños llegan a ser hijos de Henry Bennett, son los futuros herederos de su cuantiosa fortuna y sus negocios familiares, así que Katherine, tiene su futuro mucho más que asegurado, y Henry, evidentemente, desea recuperarla. — admitió.
—¿Por qué me dices todo esto?, esa mujer ya tiene todo lo que cualquiera quisiera tener, ¿Que gano yo al saber esto? — Emily cuestionó alterada.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.