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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 27

El sonido del te sirviéndose, rompía el silencio que reinaba en aquel comedor. Emily Gibson miraba sentado al otro extremo, a aquel hermano menor que siempre, desde el mismo día en que había nacido, se había convertido en el hijo predilecto de su madre, y a quien ella deseaba ver en la cima del mundo en lugar a de ella.

Su decisión, estaba tomada, y aun cuando aquella era completamente irracional, los celos, la envidia y la tristeza la estaban consumiendo. Ella no podía permitir dejar ningún cabo suelto para que fuese posible una reconciliación entre Katherine Holmes y Henry Bennett. Henry, era todo lo único que siempre había deseado tener para ella misma, y aun cuando la posibilidad de que el lograra amarla, el amarrarlo dentro de un matrimonio era la única opción para salir adelante…y necesitaba de su madre para asegurarlo.

Si una cosa es segura, Emily admitió para sí misma, era que su madre era perfectamente capaz de lograr todo objetivo que se ponía adelante, así que, si ella le estaba prometiendo a Henry a cambio de entregarle a su hermano su derecho a heredar su rango, entonces Henry seria suyo, de eso, no le cabía ninguna duda.

—¿Fue un viaje largo? — cuestionó Emily mirando a Arthur, su hermano menor.

Su rostro fino y expresiones tremendamente cínicas hacían juego con sus ojos grises y sus cejas altivas, del mismo color de sus cabellos castaños rojizos; podía leerse a kilómetros su extrema arrogancia, Arthur era un joven hombre con una actitud altanera y que siempre hacia valer su prominente apellido a donde quiera que fuera. Así era él.

—Lo fue, pero muy placentero. Las islas Maldivas son un buen destino si lo que se quiere es pasar un buen rato, lo que se dice de ellas no hace justicia a su paradisiaca verdad, quizás algún día deberías visitarlas, hermana, te haría bien tomar un poco de sol junto a un baño en la playa, en lugar de estar encerrada en esta deprimente mansión solo para estar cerca de nuestro querido Henry…que por cierto, mi madre me ha informado sobre el regreso de su bella ex esposa, y hecha toda una celebridad, además, así que estaré encantado de conocerla muy pronto. — respondió Arthur en tono altanero.

—Es verdad Emily, un baño en un mar paradisiaco te caería muy bien, y si no quieres tan lejos, entonces bien podrías ir a México, Cancún es extraordinario, no le debe nada a las Maldivas, tu hermano siempre dice cosas muy sabias. — aseguro Amelia, quien igual que siempre idolatraba a su hijo.

Emily se quedó en silencio; en realidad, despreciaba a su hermano tanto como para ser tolerable, sin embargo, estaba dispuesto a soportar su presencia, siempre y cuando su madre cumpliera lo que le había prometido.

—Madre, ¿Podemos hablar en privado? — pidió Emily, dando una mirada a su madre.

Amelia Gibson sonrió, había estado esperando por aquella respuesta, y sonriendo con suficiencia, creía conocer la decisión de su hija…Emily era débil, tanto como para permitirse perder lo único que realmente tenia, su herencia, y todo por un hombre que jamás llegaría a amarla, meditó Amelia, su hija, era realmente patética.

—Por supuesto, querida, discúlpanos un momento querido Arthur, ya regresamos. — se disculpó Amelia con su hijo.

Cerrando las puertas del estudio privado en la mansión Gibson, Emily alzó su mirada hacia su madre. Aquella decisión que había tomado, no era la más sencilla, sin embargo, estaba decidida a todo con tal de tener a Henry para ella, sin permitirle ni un solo chance a Katherine Holmes de volver a tener a su hombre. Mirando a su madre a los ojos, Emily asintió lentamente.

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