La rubia no dijo palabra alguna, y caminando con arrogancia junto a Katherine y su secretaria, entró en aquel espacio privado. Katherine la miró, era extraño ver a la que una vez fue su mejor amiga y no sentir nada más que desprecio hacia ella, aunque aquello era normal, ella la había traicionado.
—Veo que no has cambiado mucho Emily, aunque ahora vistes de Prada y no Divane, supongo que no debe de parecerme extraño, después de todo, jamás podrías aceptar que yo soy su diseñadora. — dijo Katherine con voz calma para luego volver a sentarse tras su lujoso escritorio.
Emily miró con desprecio a la rubia altiva, quien la miraba fijamente y sin agachar la mirada. Emily notaba que había algo diferente en Katherine; ya no tenía aquella mirada dulce y tranquila, ahora parecía una fiera que estaba dispuesta a morder su yugular.
—Por supuesto, he cambiado Katherine, y tienes razón al decir que jamás podría aceptar que alguien como tu crea que está a mi nivel, después de todo, yo soy la futura señora Bennett, Henry y yo tendremos un matrimonio muy dichoso, solo nos faltará la alegría de tener hijos, pero fuera de eso, estamos perfectamente bien. — dijo Emily sentándose en una cómoda silla.
Katherine sonrió cínicamente, por supuesto, ella sabía bien que aquello era una mentira, y que realmente Emily aguantaba desde hacía años, todas las noches las borracheras de Henry; no lo sabía todo a profundidad, pero sí que sabía, gracias a John, que su exesposo se había tirado al vicio de la botella y que su ex prometida no aprobaba su conducta al igual que nadie.
—Me alegra escucharlo querida, sé que hacen una pareja maravillosa, pero ¿Puedes decirme a que debó el honor de tu visita, futura señora Bennett? Aunque esperaba que vinieras a verme no creí que sería tan pronto, después de todo somos viejas conocidas, aunque ya no cercanas, y creí que había dejado claro que no tengo interés en hablar contigo. — dijo Katherine sin dejar de sonreír y sabiendo que Emily solo quería presumir su nuevo estilo de vida, o amenazarla, la conocía después de todo y la conoció aún más después de su mentira.
Emily no sonrió, y con el rostro serio y mal encajado, miro lo radiante que lucía Katherine y la falsa amabilidad con que ella la recibía. Ella era una exitosa mujer de negocios, diseñadora y reconocida en todos lados, mientras ella solo tenía lindos vestidos de Prada tal cual le había dicho. Levantándose con aires de superioridad, Emily miró con desprecio a Katherine.
—Tienes razón, somos viejas conocidas, por eso decidí venir a saludarte, después de todo, eras casi como una hermana a la que jamás quise tener, vine a invitarte a cenar conmigo y con Henry, estoy segura de que le agradara verte, ¿Tienes libre el domingo? Puedo pedir que hagan una cena especial para ti, se lo mucho que te gusta el cordero, ¿Te agradaría cenar eso acompañando con un buen vino? Me gustaría recordar los viejos tiempos, cuando tú y el eran inseparables, claro, solo para dejar en claro algunos puntos. — dijo y ofreció con falsedad Emily.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.