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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 36

—Buenos días, Karla, ¿puedes anunciarme con la señora Holmes? Vengo religiosamente a cumplir mi primer día como el director de este bello lugar. — se anunciaba John con su acostumbrado buen humor, sin embargo, sus pensamientos aún estaban enfocados en su hermano y la ex prometida de este.

—Claro señor Bennett, yo lo anuncio. — respondía la secretaria sonriendo coquetamente.

Devolviéndole la sonrisa, él se sabía todo un casanova, sin embargo, Katherine no era un hueso fácil de roer, y menos aun cuando su estúpido hermano mayor, le había hecho tanto daño.

—Karla, hoy estás preciosa, realmente pareciera que decidiste vestirte así solo para mí, ¿Acaso estas tentándome? — dijo John en tono seductor con la sola intención de incomodar a la joven secretaria.

La joven secretaria se sintió avergonzada ante aquel avance tan directo. Pero antes de que pudiera responder, la puerta de la oficina de Katherine se había abierto con rapidez.

—John, que bien que llegaste, entra a la oficina. — dijo Katherine con un tono un tanto disgustado al sorprender a su excuñado coqueteando descaradamente con su secretaria mientras llevaba un ramo de rosas en las manos.

—Buen día Katherine, veo que hoy no amanecemos del mejor humor, lo siento preciosa, hablaremos luego. — dijo John guiñando un ojo a la secretaria, que sentía la molesta mirada de su jefa sobre su cuello.

Entrando a la oficina ambos, Karla suspiro. ¿Qué había sido aquello? Casi podría jurar que su jefa estaba molesta, aunque no podría saber si era por el avance del joven John, o por la inesperada visita que tuvo que recibir momentos antes.

Katherine no se explicaba porque se había sentido tan molesta de encontrar a John coqueteando con Karla, ellos no eran nada, y siendo sinceros, no debían o podían ser nada, después de todo, eran excuñados, habían sido familia y aun había heridas que ella no había logrado sanar que le fueron causadas por el hermano del hombre que había entrado tras de ella, aun llevaba aquel ramo de rosas con él, seguramente lo había comprado para Karla y, por alguna razón, aquello le había molestado.

John sabía que Katherine estaba molesta, tenía demasiada experiencia con las mujeres, y aquella reacción de su excuñada no había sido simplemente ordinaria. Katherine era una mujer hermosa, fuerte y seductora, y el sería un completo mentiroso si no admitiera para sí mismo que nunca la había visto con ojos prohibidos, sin embargo, en aquel momento siendo la esposa de su hermano, jamás se había atrevido a avanzar hacia ella, pero el hecho de que ahora ambos estaban solos y Henry había demostrado ser un completo bastardo y traidor, no había nada que le impidiera seducir a la que había sido la esposa de su hermano mayor.

—John, te agradeceré en lo futuro no coquetear con mis empleados, este es un lugar con ética, y yo no pienso tolerar un comportamiento como…

Katherine no había terminado de decir aquella frase cuando sintió los calientes labios del Bennett besando su mano que le había tomado por sorpresa. Sorprendida, no había reaccionado, y quedándose pasmada, abrió sus ojos verdes con sorpresa. Separándose después de aquel inesperado agarre, John la miró a los ojos, ella se había puesto celosa de aquella secretaria, pero era demasiado orgullosa para admitirlo, así que, la presionaría un poco.

—No tienes que ponerte celosa nena, si tú quieres y me lo ordenas, solo tendré ojos para ti. — dijo John en tono seductor, pero tan serio y formal como le era posible ser a un casi bandolero.

John se rio, era obvio que Katherine no era fácil de conquistar, pero, no se daría por vencido tan fácilmente, por esa mañana le daría por su lado.

—De acuerdo, tú ganas por hoy, pero no creas que te lo dejare fácil Holmes, sé que estás celosa y voy a demostrarlo. — dijo John guiñando el ojo, y luego salió de la oficina de la mujer.

Katherine se rio consigo misma, John lograba hacerla olvidar cualquier mal rato que estuviera atravesando, incluso, ya no se sentía disgustada por la repentina visita de Emily. Levantando la bocina, ordenaba a su secretaria traerle un florero con agua fresca mientras admiraba aquellas rosas que John le había regalado. Que recordara después de tantos años que eran sus favoritas, la hacía sentir mariposas en el estómago como cuando era adolescente.

John entraba a su nueva oficina justo al lado de la Katherine, aun no tenía nombre en su puerta, sin embargo, el interior lo había sorprendido. Era en tonalidades grises y elegantes con acabados de madera fina. Su escritorio tenía algunas decoraciones que le habían arrebatado una sincera sonrisa; había una figura de Batman allí, y algunas decoraciones de los comics que solían gustarle. Una televisión para su uso personal, una guitarra eléctrica y una batería yacían en una de las esquinas como si Katherine recordara que el solía tocar para desestresarse.

Caminando hacia las ventanas grandes, descubrió que el espacio fuera de ellas era un balcón con vistas a la ciudad que tenía algunas plantas en él. Katherine no había olvidado tampoco lo que a él le gustaba, y de alguna manera, aquel espacio que ella se había tomado el tiempo de organizar para él, le había hecho sentirse vivo de nuevo.

No la dejaría escapar, esa mujer acababa de firmar su sentencia, y ahora llevaba su marca sobre ella. No dejaría que nadie se la quitara, aun cuando ella era, la ex mujer de su hermano.

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