—Buenos días, Karla, ¿puedes anunciarme con la señora Holmes? Vengo religiosamente a cumplir mi primer día como el director de este bello lugar. — se anunciaba John con su acostumbrado buen humor, sin embargo, sus pensamientos aún estaban enfocados en su hermano y la ex prometida de este.
—Claro señor Bennett, yo lo anuncio. — respondía la secretaria sonriendo coquetamente.
Devolviéndole la sonrisa, él se sabía todo un casanova, sin embargo, Katherine no era un hueso fácil de roer, y menos aun cuando su estúpido hermano mayor, le había hecho tanto daño.
—Karla, hoy estás preciosa, realmente pareciera que decidiste vestirte así solo para mí, ¿Acaso estas tentándome? — dijo John en tono seductor con la sola intención de incomodar a la joven secretaria.
La joven secretaria se sintió avergonzada ante aquel avance tan directo. Pero antes de que pudiera responder, la puerta de la oficina de Katherine se había abierto con rapidez.
—John, que bien que llegaste, entra a la oficina. — dijo Katherine con un tono un tanto disgustado al sorprender a su excuñado coqueteando descaradamente con su secretaria mientras llevaba un ramo de rosas en las manos.
—Buen día Katherine, veo que hoy no amanecemos del mejor humor, lo siento preciosa, hablaremos luego. — dijo John guiñando un ojo a la secretaria, que sentía la molesta mirada de su jefa sobre su cuello.
Entrando a la oficina ambos, Karla suspiro. ¿Qué había sido aquello? Casi podría jurar que su jefa estaba molesta, aunque no podría saber si era por el avance del joven John, o por la inesperada visita que tuvo que recibir momentos antes.
Katherine no se explicaba porque se había sentido tan molesta de encontrar a John coqueteando con Karla, ellos no eran nada, y siendo sinceros, no debían o podían ser nada, después de todo, eran excuñados, habían sido familia y aun había heridas que ella no había logrado sanar que le fueron causadas por el hermano del hombre que había entrado tras de ella, aun llevaba aquel ramo de rosas con él, seguramente lo había comprado para Karla y, por alguna razón, aquello le había molestado.
John sabía que Katherine estaba molesta, tenía demasiada experiencia con las mujeres, y aquella reacción de su excuñada no había sido simplemente ordinaria. Katherine era una mujer hermosa, fuerte y seductora, y el sería un completo mentiroso si no admitiera para sí mismo que nunca la había visto con ojos prohibidos, sin embargo, en aquel momento siendo la esposa de su hermano, jamás se había atrevido a avanzar hacia ella, pero el hecho de que ahora ambos estaban solos y Henry había demostrado ser un completo bastardo y traidor, no había nada que le impidiera seducir a la que había sido la esposa de su hermano mayor.
—John, te agradeceré en lo futuro no coquetear con mis empleados, este es un lugar con ética, y yo no pienso tolerar un comportamiento como…
Katherine no había terminado de decir aquella frase cuando sintió los calientes labios del Bennett besando su mano que le había tomado por sorpresa. Sorprendida, no había reaccionado, y quedándose pasmada, abrió sus ojos verdes con sorpresa. Separándose después de aquel inesperado agarre, John la miró a los ojos, ella se había puesto celosa de aquella secretaria, pero era demasiado orgullosa para admitirlo, así que, la presionaría un poco.
—No tienes que ponerte celosa nena, si tú quieres y me lo ordenas, solo tendré ojos para ti. — dijo John en tono seductor, pero tan serio y formal como le era posible ser a un casi bandolero.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.