Entrar Via

¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 44

En su departamento, John buscaba las redes sociales de Katherine, aunque curiosamente no había dado con ninguna de ellas, era como si la mujer no tuviera presencia en ellas. Había algo que aún no lo dejaba tranquilo, y eso eran aquellos dos niños con quien casualmente la había visto. Katherine no le había comentado absolutamente nada sobre ellos ni nadie más en el lugar parecía saber nada.

Estaba determinado a saber si ese par de infantes, en realidad eran hijos de su hermano, aunque, por supuesto, sabía que aquello era casi seguro, pues Katherine parecía empeñarse en mantener un perfil muy bajo con respecto a ellos…y eso solo le decía, que la rubia no quería que Henry se enterara de la existencia de los niños, o, mejor dicho, que descubriera que él es su padre, concluyó.

Quizás, estaba pisando un terreno que no debía de; pero su curiosidad y necesidad de saberlo eran demasiadas. Sin embargo, John no encontraba una sola respuesta y no podía preguntarle directamente a ella; resultaba obvio que ese tema no era algo de lo que la afamada diseñadora estaba dispuesta a hablar, después de todo, si realmente deseara hacerlo, el ya sabría quién era el evidente padre de esos niños.

Sin darse por vencido, John tomaba el teléfono. Había encontrado que el gerente Neville era un viejo colega de Katherine desde el lugar en donde ella trabajaba anteriormente, estaba seguro de que ese joven gerente sabia algo, y todos tenían un precio para soltar la lengua, aquello lo sabía demasiado bien.

En su departamento, Henry se sentía como un gato enjaulado. A pesar de los comerciales y toda la publicidad, no eran tantas las personas que estaban llegando como potenciales clientes. Encima, Katherine o John no habían demostrado interés alguno en comunicarse con ellos para hacer algún trato. Resultaba lógico pensar que ellos no se sentían amenazados por ningún motivo y eso lo inquietaba.

Además de ello, y la razón principal de su creciente angustia, era el por fin haber recibido el sobre con los resultados de la prueba de ADN que había mandado hacer con su muestra y los cabellos de los gemelos que ya no había vuelto a ver; Emily había llegado de improviso, como siempre, y él no había tenido la oportunidad de ver el contenido, no con ella tan cerca, y espiando por encima de su hombro como era su costumbre. Esa noche, tenían una cena en la mansión Bennett, y todo lo que estaba aconteciendo lo estaba sobrepasando.

—¿Qué te ocurre Henry? Te ves demasiado tenso. —

Emily irrumpía en el estudio, llevando puesto un diminuto vestido de diseñador, que mostraba mucho de su cuerpo expuesto. Caminando seductoramente frente a Henry, Emily se aseguró de que este notara el hilo dental que estaba usando, y de cómo sus pezones se trasparentaban bajo aquel sostén de encaje semitransparente bajo el vestido también semi transparente.

Henry se quedó observando a su ex prometida durante un momento. Emily no era tan hermosa como lo era Katherine, y aquella necesidad de atención suya lo estaba exasperando; aquella mujer no parecía terminar de entender que el en realidad no tenía el mínimo interés en ella, y aun cuando se mostrara tan “tentadora” como lo estaba haciendo, no despertaba ninguna pasión en él. Acercándose a ella, Henry tan solo le palmeo la cabeza como haría un hermano, y luego le dio una mirada severa.

—Bien Karla, por favor esta tarde no me agendes una cita con nadie, tengo un compromiso muy importante que no puedo dejar pasar por nada del mundo, si ocurre algo imprevisto, acude al señor Bennett para solucionarlo. — ordenaba la mujer.

John había alcanzado a escuchar sobre aquel compromiso que tenía que atender. Algo dentro de sí hizo cuestionarse, ¿Que tan importante compromiso podría ser ese, que Katherine no podía dejar pasar por nada del mundo?, ¿Tenía que ver con ese par de pequeños con los que la había visto? Se cuestionó.

Cuando salió, John se excusó con la secretaria delegando sus responsabilidades a ella y diciéndole que cualquier cosa le avisara al celular. No era apropiado lo que estaba a punto de hacer, pero necesitaba saber lo que la Holmes haría ese día. Bajando al estacionamiento de personal, John observo a Katherine subir a su auto bastante apresurada, y una vez que arranco, él había hecho lo propio con su auto dispuesto a seguirla discretamente.

Tras de ella, la vio tomar una ruta desconocida. Katherine no se había percatado de que él la estaba siguiendo, y teniendo el máximo cuidado, John se aseguraba de que siguiera de esa manera. Sin embargo, cuando finalmente la vio estacionarse fuera de un colegio privado, su corazón casi dio un vuelco. La vio salir de su auto y ser recibida y saludada por el guardia que había en la entrada al lugar como si este la conociera ya de algún tiempo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.