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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 50

Katherine asintió, y caminando juntos a donde estaban los pequeños Gabriel y Emma, se sonrieron el uno al otro comenzando a charlar de cosas triviales. Una vez allí, John se despedía de los niños y de su madre, sin embargo, la mano de Katherine lo detuvo en el acto.

—No tiene que irte, creo que entre más personas seamos será más divertido. — sugirió Katherine.

John sonrió de lado, y tomando discretamente de la mano a Katherine, en una sola mirada le dijo todo aquello que sentía por ella.

—De acuerdo, por supuesto que será más divertido, no existe nadie en el condado que sepa jugar mejor a los dardos que yo, puedo conseguirte el peluche que tú quieras, mi puntería no tiene igual ya lo sabes, en donde pongo mi ojo…atino la bala. — respondió John guiñando un ojo.

Katherine se sonrojo demasiado al entender el doble sentido que encerraban aquellas palabras, y sonriendo, todos juntos se dirigieron finalmente a la feria para disfrutar de ella.

—Entonces señor, ¿Usted puede conseguir un peluche? — cuestiono la pequeña gemela.

Emma jaló la camisa de John, y lo miro con tanta ilusión e inocencia que el hombre se sintió realmente conmovido. Agachándose al nivel de la niña, notó que ella guardaba solo un cierto parecido con Katherine, y se sintió completamente enternecido por la chiquilla, que, después de todo, llevaba su sangre.

—¿En serio si puedes? — cuestiono Gabriel impresionado.

—Así es duendecillos, puedo conseguir el peluche que quieras, ¿Hay alguno que les guste? —

La pequeña Emma señaló hacia un enorme peluche de unicornio que había en el puesto de los aros, y, a su vez, Gabriel apuntaba hacia un koala de igual tamaño.

—Veo que les gusta lo más extravagante, que coincidencia, también a mí, vamos allá, tendrán a ese unicornio y ese koala esta noche. — aseguró John.

Tomando de la mano a los pequeños, John se dirigió hacia aquel puesto de feria con la intención de ganar aquellos trofeos para ese par de gemelos tan despiertos.

Aro tras aro, John se emocionaba igual que los niños que estaban impacientes esperando a su lado. Katherine miraba como sus hijos, sin conocer a John parecían sentirlo realmente cercano. Su corazón, repentinamente se sintió herido, pues aquella postal habría sido lo que soñaba cuando fue la esposa de Henry, pero no había sido de esa manera. Henry no había creído en ella, y la había arrojado a la calle con crueldad después de ser humillada…se sentía herida, pues aquel amor que aun sentía por su exesposo, no debían de ser.

—Señora Holmes, parece que ese hombre se ha ganado a los niños, es la primera vez que no los veo tan cerrados a otra persona. — aseguro María.

Katherine sonrió, el comentario de la niñera la había hecho sentirse bien. John no era Henry, y el hombre que parecía ser todo un casanova impredecible, de hecho, se había ganado sin esfuerzo a sus hijos.

—¡Bien! —

—¡Lo hizo, lo hizo! —

Los gritos de John y los gemelos celebrando el triunfo del primero, habían hecho que la Holmes sonriera genuinamente, aquella era una gran noche, después de todo.

—Les dije que sí podría. — respondía John a los gemelos.

Capítulo 50: Lograr separarlos. 1

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