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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 67

Los pies de Katherine se movían sin que su mente consciente pudiese detenerlos, su ropa estaba desalineada, pues había salido de su departamento apenas se levantó de la cama y se colocó aquellos tenis deportivos que no combinaban para nada con la hermosa falda lápiz que estaba utilizando. Su maquillaje estaba ligeramente corrido debido a las lágrimas, y su saco de vestir se lo iba quitando en el camino hacia aquel departamento en el que, quizás, la estaban esperando.

¿Qué era lo que estaba haciendo?

Se cuestionó a sí misma Katherine mientras corría hacia donde sus hijos gemelos se encontraban. Aquello, era inapropiado; una falta de respeto a ella misma, y hacia todo aquel odio que había mantenido durante años en contra de aquel hombre que la traicionó.

Subiendo al elevador al final del corredor, Katherine observó su silueta en aquel espejo que se hallaba dentro, y cubriéndose su hermoso rostro con ambas manos, sollozó nuevamente.

Todo aquello que le había ocurrido, todos aquellos sueños que alguna vez tuvo y que deliberadamente encerró dentro de una caja de Pandora que jamás quiso realmente volver a abrir, se desbordaban como olas desde su dolorido corazón que tan solo añoraba aquel pasado en el que una vez fue feliz…la más feliz.

Su matrimonio con Henry Bennett, aquel hermoso hombre del que ella se había enamorado casi inmediatamente después de conocerlo, había sido todo lo que la hizo feliz un día. Aun recordaba aquella tarde en que se conocieron en el campus de la universidad, ella, una estudiante de primer semestre en diseño de modas, el, un estudiante apuesto de último semestre de administración y gestión empresarial.

Sus caminos eran diferentes, sus intereses eran diferentes, y, sin embargo, una sola de aquellas miradas de los bellos ojos de zafiro de aquel hombre, la había cautivado y conmovido.

“Lo siento, no sabía que había alguien aquí, me gusta venir a este lugar a descansar, pues creo que las peonias son lindas…aunque suene un poco extraño viniendo de un hombre.”

Aquella primera frase, la había hecho caer sin remedio ante aquel poderoso magnate de ojos zafiros, que la miró a ella con la intensidad misma que poseía el fuego.

“No se preocupe, aquí hay suficiente espacio para los dos.”

Ella le había respondido, y Katherine recordó en su cuerpo mismo, aquel intenso revoloteo de mariposas dentro de su estómago, el calor de sus mejillas sonrojadas, y el palpitar agitado de su enamorado corazón.

Después de aquel momento, después de aquel instante que la había abrumado y golpeado como una avasalladora ola que nunca más la soltó, su vida había cambiado para siempre, y llegando a conocer mejor a Henry Bennett, la hermosa rubia había sabido que aquel hombre, siempre sería el amor de su vida. El, el perfecto caballero; el príncipe con el que toda niña y mujer soñaba…y por ello, era que su traición la había destrozado.

Las puertas del elevador se habían abierto, y los pasos apresurados, se habían convertido en lentos. Aquel dolor de aquella traición, aquel momento en que Henry se había negado a escucharla, a creer en ella, regresaba y le partía a Katherine en mil pedazos su dolorido corazón. Recargándose en uno de los muros, las lágrimas comenzaban a brotar de nuevo, y esta vez, con mucha mayor intensidad. Aquel dolor se sentía tan real, tanto que calaba en lo más profundo y la heria de nuevo como si hubiese regresado a aquel día...

Capítulo 67: Un pequeño paraíso. 1

Capítulo 67: Un pequeño paraíso. 2

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