Entrar Via

¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 68

Emily miraba atentamente a ese hombre; Mathew Lewis, su viejo compañero de la universidad, mientras bebía como si fuese un vulgar camionero. Lewis en realidad era hijo de una familia prominente, aunque extranjera, pero siempre se había comportado como un animal salvaje, de cierto modo le parecía sorprendente que alguien así conociera a Katherine Holmes…aunque, tal vez sí que tenía sentido, después de todo, aquella mujer era una miserable.

—Katherine es una mujer hermosa, no creo que exista un solo hombre que no lo note a simple vista, pero tiene un carácter del demonio…y sus hijos, wow, los cuida como si fuesen de oro, casi nadie sabe de la existencia de esos niños, yo solo lo vi una sola vez mientras aún estaban en Londres. — decía el hombre ya entrado en el calor de la bebida.

—¿En serio?, y dime, ¿Qué más me puedes decir sobre ellos?, ¿Son dos niños? — cuestionó Emily pidiendo otra bebida para su excompañero, y acercándola al mismo. Lewis negó entre risas, ya estaba ebrio y hablando de más.

—Son un niño y una niña, tienen unos impresionantes ojos azules, y son muy lindos, a decir verdad, pero Katherine no confía en nadie; siempre los mantuvo bajo estricta vigilancia y al cuidado de la vieja nana María, pero supe al llegar aquí que la vieja nana enfermó gravemente debido a su edad, y que Katherine se verá obligada a buscar una nueva niñera para sus hijos, aunque no será una tarea fácil pues ella no confía en nadie, esa es otra de mis tareas al venir aquí, buscar una buena niñera. Alguien de plena confianza. — dijo Lewis bebiendo aún más.

Emily se sintió abrumada al escuchar sobre los hijos de Katherine, pero aquel último dato que el ebrio de Lewis le había dado, resultaba por demás demasiado interesante.

—Lewis, no deberías estar hablando tan libremente de estas cosas, por suerte para ti me lo has dicho a mí, conozco a una buena niñera, de mi entera confianza, y aun en buenos años para encargarse de un par de niños…te daré su número, pero lo mejor es que no le menciones a tu nueva jefa nada sobre quien te lo ha recomendado; si se entera de que le dijiste a alguien fuera de su círculo inmediato todo esto que acabas de decirme, seguramente estarás en un gran aprieto y terminaras sin empleo, y no es mi intención perjudicarte. Ya tengo que irme, pero ya tienes mi número, envíame un mensaje y nos ponemos de acuerdo, te sorprenderá la cantidad de buenas recomendaciones que tiene la niñera que conozco, incluso, pensaba contratarla ahora que me case con mi Henry y tenga a sus hijos…pero te hare este favor por los viejos tiempos. Que tengas una linda noche mi amigo. — dijo Emily dejando boquiabierto a Lewis.

—Gracias Gibson, esto me servirá mucho ya que no conozco a ninguna niñera…igualmente ten una buena noche. — respondió Lewis ya mareado por el alcohol.

Emily caminó dándole la espalda a Lewis; aquel desagradable encuentro había resultado en algo muy ventajoso para ella…aquellos hijos de Katherine parecían tener el mismo color de ojos que Henry y su familia, y eso aumentaba en gran medida la posibilidad de que su futuro esposo fuera en realidad el padre biológico de los bastardos de su enemiga. Le recomendaría a Lewis a su propia niñera; la mujer era de su entera confianza, y no era tan vieja para no conseguir el empleo…aquello, le daría una ventaja sobre Katherine.

En el lujoso departamento de Henry, Katherine entraba después de aquel apasionado beso que repentinamente ella le había dado a su exesposo. Sintiendo su corazón latiendo en su garganta, la hermosa rubia a sus bellos gemelos correr hacia ella muy emocionados.

—¡Si viniste mamita! — gritaron al unísono los niños que se abrazaron a su madre.

—Jamás podrías molestar…tu jamás podrías hacerlo, Katherine. — respondió Henry.

Katherine sonrió ante aquellas respuestas, y luego de un rato, todos se sentaron en la enorme sala del lugar para mirar Aladino y comer golosinas…tal y como si fuesen una hermosa familia. Sin embargo, Katherine y Henry no miraban aquella película, pues perdido en la mirada del otro, había mucho que aquella noche se estaban transmitiendo sin decir palabra alguna.

Esa noche el sueño que alguna vez compartieron cuando aún eran marido y mujer, se había vuelto momentáneamente una realidad…una a la que ninguno de los dos quería renunciar, y que llenaba de extraña manera el vacío que la ausencia del otro en sus vidas había dejado. Aquello, era simplemente algo maravilloso, y mirando a sus gemelos, algo dentro de Katherine y Henry se removió dulcemente.

No todo, estaba perdido.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.