—Pasajeros con rumbo a Paris, favor de abordar por… —
En ese momento, Henry no estaba pensando en nada ni en nadie más, que en llegar a Francia para reencontrarse con Katherine y sus hijos gemelos. Recordar las palabras de Emma y las de Gabriel, lo habían dotado de una fuerza que jamás había creído el poder tener. Mirando la pantalla de su celular antes de abordar, vio que, nuevamente, le estaban llamando de la empresa por los más recientes problemas que habían surgido, sin embargo, aquello no podría interesarle menos…si el apellido Bennett tenía que hundirse, que así fuera, pero el ya no se preocuparía por el prestigio y el honor de su familia…lo único que realmente quería Henry, era recuperar a su hermosa familia…era recuperar su hermoso sueño.
En la mansión Bennett, Antonella, la madre de Henry y Jhon, arrojaba el celular hacia el sofá con furia. Nuevamente sus hijos brillaban por su ausencia, y nadie de la empresa había logrado comunicarse con ninguno de ellos; un nuevo cliente e inversor se había marchado, y esta vez era el más importante de todos los que tenían…aquella situación se había agravado al extremo, y en solo un par de meses, si la situación no mejoraba, no tendrían más remedio que declararse en banca rota, pues sus finanzas habían decaído estrepitosamente.
—Por favor, ve si puedes encontrar a mis hijos en sus departamentos, tenemos que hablar urgentemente. — exigió Antonella a uno de sus sirvientes.
En una cafetería en la ciudad, Jhon nuevamente mandaba al buzón a su madre; no era ningún estúpido, había sabido los problemas que recientemente estaban ocurriendo en la empresa de su familia, pero no tenía intención alguna de involucrarse…después de todo, él no era el heredero, y al igual que a Henry, lo único que realmente le importaba era que Katherine y sus hijos estuviesen a salvo…lo demás, salía sobrando.
—Señor Bennett, buenas tardes, espero que esta vez podamos hablar de nuestros asuntos. — dijo una voz femenina que sacó a Jhon de sus pensamientos.
Alzando su vista, Jhon vio a Lorena Flores, la hermosa joven de piel morena clara que lo había ayudado cuando repentinamente se había desmayado en su departamento, aquella chica amable, le había salvado la vida.
Sonriéndole de manera coqueta, Jhon tomó las manos de Lorena.
—Vamos amor, no seas aburrida, mejor hablemos de nosotros, aun no te agradezco por haberme ayudado aquel día en que me encontraste, no lo sé, quizás fue la obra del destino que quería unirnos. — respondió Jhon con coquetería.
Lorena soltó una risa ante el descaro del joven Bennett.
—Eso quisiera señor Bennett, pero no estoy aquí para socializar, en realidad, tan solo acepté su invitación para saber si ya se encuentra mejor…no siempre uno se encuentra a un multimillonario ahogado de borracho y con una fiebre tan alta tirado en el suelo. Además, mi jefe me ha pedido que le entregue los informes más recientes sobre su investigación sobre el señor Jackson Williams, mi jefe a salido de viaje nuevamente, ahora hacia Londres, pues él está convencido de que hay algo más turbio que la realeza inglesa a encubierto sobre el futuro duque de Sussex, así que aquí estoy yo, para ayudarlo en lo que pueda en las investigaciones locales. — respondió Lorena.
Jhon hizo un puchero caprichoso ante la respuesta de la hermosa joven.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.