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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 92

Aquella mañana, Antonella Bennett asistía personalmente a la reunión matutina con los inversores que aún quedaban, y los asesores financieros de su familia. El ambiente en aquella sala de juntas se respiraba tenso, y quedaba más que en claro que poco o nada podía hacer ella para mejorar la situación que se había complicado. Al igual que una bola de nieve que comenzaba siendo pequeña, con el paso de aquellos siete años después de que su hijo Henry se separó de Katherine, aquella bola diminuta se había convertido en una realmente gigantesca debido a los constantes descuidos y errores que, en medio de sus borracheras y perniciosas depresiones disfrazadas de depravaciones, Henry había cometido.

En aquel momento en que los inversores que aún quedaban le gritaban y le reclamaban por sus considerables perdidas de los últimos años y los muchos fracasos comerciales acumulados, Antonella se preguntó por primera vez algo que le amargo el sabor de su lengua y la hizo estremecer entre una mezcla de desesperación y rabia.

¿Si Henry jamás se hubiese separado de Katherine todo aquello no habría ocurrido?

—Señora Bennett, seré completamente sincero con usted, nosotros no somos una obra de beneficencia, y aun cuando alegue la cantidad de triunfos pasados que hemos compartido y los años que llevamos trabajando juntos, no podemos seguir financiando más proyectos para su compañía si su hijo y heredero ni siquiera tiene la decencia para presentarse y usted se tiene que presentar en su lugar para intentar mediar en este asunto tan serio. Todos los presentes hemos sufrido muchas perdidas, y de ninguna manera vamos a seguir poniendo dinero de nuestra bolsa si no estamos viendo ganancias, por el contrario, desde hace años estamos viendo perdidas. El señor Muhabi quien era su principal inversor, inteligentemente decidió retirarse a tiempo y cancelar sus contratos aún pendientes…pero nosotros no poseemos el mismo capital que el magnate Muhabi, así que no podemos rescindir los contratos que tenemos con ustedes, por lo tanto, esta junta le avisa, señora Bennett, que le estamos otorgando una demanda formal a Bennett Company, le estamos dando un plazo…debe de pagarnos el total de lo invertido más la ganancia prometida de los últimos cuatro años en el periodo de un año a partir de hoy, de lo contrario, usaremos todos los medios para recuperar lo que es nuestro, aun y cuando eso implique dejarlos en la calle a ustedes. ¿Queda claro? — dijo un elegante hombre que le dio una mirada cargada de desprecio a la señora.

Antonella apretó sus puños por debajo de la mesa, y sabiendo bien que no podía negarse, asintió en silencio…no tenía ni idea de donde iba a sacar el dinero para pagarle a los seis socios que presentaban aquella demanda sin perder prácticamente la mayoría del patrimonio que los Bennett habían acumulado durante tantas generaciones, y tanto Henry como Jhon, tan solo la estaban ignorando en cada intento que había hecho por contactarse con ellos para que la ayudasen a resolver aquel tan terrible desastre que tenían en las manos, después de todo, aquel era el patrimonio de ambos, y ninguno parecía realmente interesado en conservarlo, la situación, era grave, mucho más que grave…aquello, era sencillamente devastador, y mirando al señor Gibson, padre de Emily, pudo ver el descontento en su mirada…los Gibson eran parte de aquella demanda que le presentaban esa mañana, y eso tan solo significaba una sola cosa…Henry debía de casarse con Emily lo más pronto que fuese posible; aquella era la única manera de salvar el patrimonio de los Bennett, y debía de casarse con ella antes de que el señor Gibson se arrepintiera del compromiso.

En su habitación de la mansión Gibson, Emily observaba las viejas fotografías de su infancia, cuando ella y Henry eran amigos realmente inseparables. Todo su mundo se había desmoronado cuando años después Henry decidió romper el compromiso entre ambos, para poder casarse con Katherine. Mirando al sonriente heredero de los Bennett cuando apenas tenía doce años y ella diez, se sintió nostálgica…si Henry jamás hubiese conocido a Katherine, él se habría enamorado de ella, sin embargo, la llegada de esa mujer había puesto su mundo en un agujero de desesperación...y ella tan solo y durante todo ese tiempo, no había podido lograr recuperar lo que era suyo por derecho.

Escuchando el sonido de la vibración de su celular, la caprichosa mujer sonrió al mirar en la pantalla el nombre de Jackson Williams; tal vez con Henry no había avanzado en nada, pero era un hecho de que ella terminaría casándose con él aunque el mismo se negara, no tendría más opción, su madre le había prometido casarla con Henry…pero mientras tanto, divertirse con el prometido de la mujer que se lo arrebató todo, era una satisfactoria manera de desquitar un poco de todo el dolor que Katherine le había provocado cuando le quitó a Henry…y quedarse con ambos hombres, no sonaba nada mal, después de todo, había descubierto que Jackson era un buen amante.

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