—Fabiola…
Fabiola caminaba distraída rumbo a su salón cuando Sebastián le cerró el paso.
—Fabiola, ¿de verdad piensas quedarte toda la vida al lado de Agustín? Ese tipo ya ni siquiera busca superarse, se la pasa tirado todo el día, y de su negocio mejor ni hablamos, porque un día trabaja y dos no… —Sebastián no podía ocultar su preocupación. Sinceramente, temía que Agustín acabara siendo una carga para Fabiola.
—¿De verdad vino hasta la escuela solo para hablar mal de mi esposo, señor Sebastián? —Fabiola lo miró con el ceño fruncido, molesta—. Si tanto le preocupa salir adelante, ¿por qué no se ocupa de su propia vida en vez de meterse en la de los demás?
Sebastián respiró hondo, intentando mantener la calma.
—Fabiola… No estaría aquí si no fuera porque la cosa está fea. ¿Sabes que Agustín registró varias empresas a su nombre y todas tienen problemas? Ahora mismo está en el fondo, y nadie quiere que un competidor tan fuerte vuelva a levantarse.
El corazón de Fabiola dio un vuelco. Ella sabía que el camino de Agustín sería complicado, pero escuchar que la situación era tan grave la hizo tambalear.
—Fabiola, si nadie lo apoya en este momento, le va a costar mucho salir adelante. Todos están esperando verlo caer. —Sebastián le lanzó una mirada sincera—. Si quieres… puedo echarle la mano.
Fabiola lo miró fijamente.
—¿Y desde cuándo el señor Sebastián es tan generoso? ¿Así nada más, sin esperar nada a cambio, va a ayudar a mi esposo?
Sebastián tragó saliva, abrió la boca, pero después de unos segundos de silencio, no dijo nada.
—Mire, señor Sebastián, todos sabemos que en esta vida nada es gratis, y la verdad no me interesa lo que me está ofreciendo. Con permiso. —Fabiola lo esquivó y se alejó sin mirar atrás.
Sebastián se quedó viéndola marchar, apretando los puños, derrotado.
Sabía perfectamente que lo suyo con Fabiola era cosa del pasado. Pero aun así, no podía dejar de aferrarse a la esperanza.
...
Firmeza Global, oficina del presidente.
Era claro que muchos le temían a Agustín.
Facundo forzó una sonrisa, pero en el fondo no podía evitar imaginarse el día en que todos esos que lo atacan descubran que Gastón solo es un prestanombres, y que el verdadero jefe detrás de Firmeza Global es Agustín. Ese día, las caras de todos iban a ser un espectáculo.
—Señor Agustín, la cena de la cámara de comercio Costa Esmeralda es mañana en la noche… Si no planea revelar quién es, mejor ni vaya. La neta, si se aparece así nomás, lo van a hacer pedazos… —Facundo se rascó la cabeza, nervioso.
Solo de pensarlo, ya se imaginaba a todos pisoteando a Agustín si se presentaba.
Pero Agustín sonrió de medio lado, girando una lapicera entre los dedos.
—¿Así que ahora sí me estás retando? La verdad, ahora tengo más ganas de ir a ver en persona.
Facundo y el asistente se miraron, tragando saliva.
Esto ya valió… La cena de negocios de mañana va a estar de locos.

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