—Eso suena muy forzado, debería decirme una razón o algún pretexto que pueda convencerme —Sebastián arremetió, sin dejar espacio para retroceder.
—¿Ahora resulta que me estás cuestionando? ¡Soy tu papá! ¡Te digo lo que tienes que hacer y punto! Lo único que necesitas saber es que si no lo haces, el Grupo Benítez, e incluso toda la familia Benítez, va a acabar en la ruina —Julián, al borde del colapso, terminó gritando.
Sebastián ya no insistió. Sabía que Julián no iba a soltar la verdad.
Aun así, le quedaba claro que alguien en las sombras tenía agarrado a Julián, y con él, el destino de todo el Grupo Benítez.
Ahora, tenía que replantear su estrategia. Aunque heredara el Grupo Benítez, debía encontrar la manera de cambiarlo desde adentro...
...
En el callejón junto al edificio del Grupo Benítez.
El supuesto atacante de Agustín entró al callejón mirando a todos lados, con movimientos sospechosos. Al ver a Emilio, el asistente de Agustín, le sonrió de oreja a oreja.
—Emilio, ¿qué tal mi actuación?
—Toma este dinero y escóndete un rato —Emilio le extendió un fajo de billetes.
El hombre asintió rápido, frotándose la muñeca.
—La señora casi me rompe la mano con esa patada, se pasó de fuerte...
—Ya no hables tanto. Si la gente de Lucas te atrapa, no la cuentas. Lárgate ya —soltó Emilio, sin paciencia.
El otro solo asintió y salió corriendo con el dinero.
—Don Agustín, ese idiota de Lucas sí mandó a alguien a hacerle daño, pero nuestros muchachos lo descubrieron a tiempo y lo controlaron —Emilio se acercó a Agustín y le susurró.
Después de este alboroto, Julián seguramente va a entregar todo el poder a Sebastián.
Solo si Sebastián toma el control total, va a poder proteger a Fabiola.
La familia Lucero, la familia Barrera, la familia Rodríguez y la familia Robles... todos habían pagado un precio doloroso en esta vorágine de intereses.
Con la muerte de César, el plan que llevaba años gestándose por fin salía a la luz: el verdadero enemigo quería a Agustín muerto, convertir a Gastón en su marioneta y tragarse todos los negocios y la fortuna de la familia Lucero.
Ahora la familia Barrera apenas se sostenía con Roberto como único pilar, y Fabiola, la única heredera, ni siquiera podía revelar su identidad. La familia Barrera tambaleaba, todo el peso caía sobre Fabián.
Y Fabiola, protegida en exceso por Agustín, estaba tan resguardada que cuando Roberto muriera y su identidad saliera a la luz, Fabián temía que ella no pudiera con la carga.
La familia Rodríguez empezó a perder fuerza desde que su hija se casó con la familia Lucero. Cuando Tomás Rodríguez tomó las riendas de Grupo Rodríguez, el negocio se mantuvo estable, pero ya no parecía tener futuro.
En cuanto a la familia Robles, aunque en apariencia seguía intacta, nadie podía asegurar que saldrían ilesos...
¿Quién era el titiritero detrás de todo esto?
Una sola persona había manipulado a las cuatro familias más poderosas, y a todo el círculo empresarial, como si fueran piezas en su propio juego.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Florecer en Cenizas
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