¿Acaso el profesor Zavala no sabía que Yago estaba a punto de romper lazos comerciales con Corporativo Alba solo por culpa de Vania?
Tener a una mujer así a su lado no solo no le aportaba nada al señor Leal, sino que amenazaba con arruinar su futuro.
De verdad, Cristina no entendía qué demonios le veía Yago a esa cualquiera.
—Si no quiere, no importa.
El tono de Cristina reflejaba una profunda decepción. Al ser la máxima autoridad en la materia, si él se negaba, ella no sabía qué más hacer.
Hugo se apresuró a tranquilizarla.
—Él no es el único genio en este campo. Hay miles de expertos tanto en el país como en el extranjero. Si pagamos el precio adecuado, encontraremos a alguien que resuelva el problema.
Hugo reflexionó por un segundo.
—Mañana volaremos al extranjero. Dejaremos que tu madre y tu primo se queden aquí disfrutando sus vacaciones.
Cristina no lo entendía. El objetivo principal de Hugo en ese viaje era obligar a Yago a reanudar el contrato.
Ahora que las negociaciones habían fracasado y el profesor Zavala le había cerrado las puertas en la cara, ¿qué sentido tenía irse al extranjero de forma repentina?
¿Acaso planeaba llevarla de viaje a otro lado para que se distrajera?
Esa era una posibilidad.
—Hugo, no hay necesidad de ir al extranjero, qué problema. Ya me aburrí de viajar por el mundo estos últimos años.
En el pasado, César Yáñez solía llevarla por todo el mundo para practicar deportes extremos porque sabía que a ella le encantaban.
Pero su etapa de buscar adrenalina y aventuras ya había pasado; ahora su único objetivo era amasar poder y fortuna.
Hugo la miró con intensidad.
—Te estás confundiendo, no estoy organizando un viaje de placer. Conozco a un experto en el extranjero que fundó su propia empresa de tecnología, la sacó a la bolsa hace dos años y ahora vale miles de millones.
—Si le explicamos nuestra situación, estoy seguro de que nos apoyará. Dejaremos el asunto del profesor Zavala por la paz; si algún día cambia de opinión, volveremos a intentarlo.
Cristina asintió, aliviada.
Si no fuera por la fama del profesor, a ella tampoco le habría interesado buscarlo.
Ese anciano era demasiado excéntrico; si se llevaba tan bien con Vania y los Leal, seguro no era una buena persona.
Cristina fue a despedirse de su familia. Solo les dijo que Hugo y ella tenían asuntos pendientes, deseándoles unas felices vacaciones.
La señora Elena estaba encantada, igual que Luciano. Aunque Hugo malcriaba mucho a Cristina, su imponente presencia siempre intimidaba a la familia Figueroa.
Paola, sin embargo, siguió con la mirada la ancha y poderosa espalda de Hugo. Al voltear y ver la figura flácida de su marido Luciano, sintió una punzada de injusticia.
¿Por qué ella no había podido conseguirse un esposo tan guapo, poderoso y adinerado como Hugo Yáñez?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...