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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 158

Dejaría que su hija invitara a sus amiguitos a la casa.

Sería su forma de compensarla por todas las ausencias.

Vania no dijo una palabra, así que Hugo lo tomó como un "sí".

Dos horas después, Vania sentía que los huesos se le deshacían de tanto ajetreo.

Este hombre había estado siete días fuera de casa.

Y regresaba actuando como un animal salvaje imposible de saciar.

Si no fuera porque notó que ella ya no aguantaba más...

Probablemente no se habría detenido.

Vania aprovechó la oportunidad para tomar el libro, recogió su ropa del suelo y, con una sonrisa fingida, retrocedió hacia la puerta.

—Me voy a dormir a mi cuarto.

No pensaba dejar que se le acercara de nuevo en toda la noche.

Hugo observó su expresión de pura alerta.

Lo meditó un segundo y decidió dejarla ir.

Con ella durmiendo a su lado, no lograría concentrarse para revisar sus documentos de trabajo.

Vania huyó a su recámara como si su vida dependiera de ello.

Metió el cómic a toda prisa en su bolso.

En ese preciso momento, Cherry la llamó para preguntarle si faltaba un tomo en la colección.

Vania acababa de recuperarlo, así que no se detuvo a pensar en cómo Cherry sabía que faltaba uno.

Le respondió de inmediato:

—Sí, dejé uno en casa por accidente. Mañana te lo llevo. ¿Ya te deshiciste de todo lo demás?

Cherry asintió del otro lado de la línea.

—Sí, ya quedó solucionado. En medio mes verá los resultados.

Vania se quedó confundida.

¿Medio mes para ver los resultados?

¿Acaso iba a contratar una empresa especializada en destrucción de documentos?

Bueno, era comprensible que deshacerse de material erótico tomara su tiempo.

Mientras no saliera a la luz pública, estaba bien.

Estaba tan agotada que su cerebro simplemente no daba para más.

Se metió a la regadera, se dio un baño rápido, se puso la pijama y, al caer en la cama, se quedó profundamente dormida en cuestión de segundos.

Tal vez por el buen humor de Hugo...

A la mañana siguiente, Vania se quedó dormida. Al despertar de golpe, recordó horrorizada que debía llevar a Lunita al colegio.

Cuando bajó corriendo, Marta le informó que el señor ya se había llevado a la niña a la escuela.

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