Era como si todo estuviera grabado en su memoria muscular desde hacía mucho tiempo; sus manos la guiaban para escribir el código y su mente analizaba con precisión la viabilidad de cada dato.
Incluso sus ideas no surgían de la nada.
No le importaba cómo Cristina había conseguido la información. Si tantas ganas tenía de fabricarlo, se lo dejaría en bandeja de plata. Que Cristina lo intentara.
—Llamaré a Corporativo Alba ahora mismo. Descartaremos este proyecto.
Tener a Vania de su lado era como haber encontrado un tesoro invaluable para Yago.
Allí mismo, frente a ella, Yago llamó a Hugo y lo puso en altavoz, pero quien contestó fue una mujer.
Vania reconoció la voz de Cristina al instante; desde que la habían nombrado Directora Ejecutiva de Corporativo Alba, esos dos eran inseparables.
Yago se arrepintió de poner el altavoz, temiendo incomodar a Vania.
Pero a ella le dio exactamente igual.
Últimamente, saber que Hugo estaba con Cristina ya no le provocaba esa punzada inconsciente de dolor en el pecho.
De hecho, cada vez pensaba menos en él.
En el fondo, así era como había empezado todo entre ellos.
Ella había sentido atracción a primera vista, pero nunca hubo un vínculo emocional profundo.
Y los últimos cinco años habían desaparecido de su memoria.
Para Vania, Hugo era casi un extraño.
—Le sugiero que mida sus palabras, señora Cristina. Esta decisión la tomé junto con la directora Zapata. Usted nos pintó castillos en el aire en la junta, pero no presentó ni un solo plan de acción viable. Ni siquiera tienen un modelo físico. Un par de cifras y reportes no son suficientes para que invirtamos miles de millones en algo que solo existe en papel. Estoy seguro de que el señor Yáñez tampoco cometería semejante imprudencia.
Cristina se quedó muda por un segundo, y luego su tono se volvió desesperado.
—Se equivoca, director Yago. Justamente les traje esos análisis de viabilidad para que el Grupo Nexo desarrolle el robot con nosotros. Nosotros ponemos la idea y ustedes fabrican el modelo. ¡Es la alianza perfecta!
Vania se rio por lo bajo al escucharla. Yago, notando que Vania quería intervenir, le pasó el teléfono.
—Cristina, nos estás vendiendo humo. Traes un par de estudios de mercado de quinta y pretendes que los técnicos del Grupo Nexo hagan todo el trabajo pesado para que tú te quedes con el crédito de una patente que acabas de registrar. ¿De qué maldito sueño saliste?
Cristina no esperaba que Yago y Vania tuvieran tanta confianza. ¿Cómo era posible que Yago le pasara el teléfono a una empleada en medio de una llamada de negocios?
—¡Hugo! —Al verse acorralada, Cristina no tuvo más remedio que lloriquearle y pedirle ayuda a Hugo en las propias narices de Yago y Vania.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...