¿Qué sucede? —preguntó Cristina.
Siguiendo la mirada de Hugo, se dio cuenta de que estaba observando fijamente a Yago y Vania.
Ambos parecían vivir en su propio mundo, ignorando por completo la presencia de los demás.
Adrián esbozó una sonrisa cargada de desprecio. *¿Para quién están montando este teatrito?*
Como si actuar de esa manera fuera a lograr que Hugo se sintiera celoso o le importara lo más mínimo.
—La directora Zapata nunca movía un dedo en su casa, pero al parecer afuera le encanta servir a los demás. No lo había notado antes —soltó Hugo de repente, rompiendo el tenso silencio entre los cinco.
Vania ignoró por completo el sarcasmo. Sus palabras le resbalaron.
Había más personas en la mesa.
Que él dijera algo así daba la impresión de que estaba celoso.
A ella solo le pareció patético. No pensaba seguirle el juego ni darle material para que siguieran chismeando.
No tenía tiempo para estupideces.
Vania terminó de decidir con Yago qué iban a comer y se concentró en revisar su teléfono, sin dirigirle una sola mirada a la pareja frente a ella.
Adrián, con una sonrisa burlona, intentó buscar otro tema de conversación.
Yago mantenía toda su atención en Vania. Hugo, ya fuera por celos incontrolables o por simple deseo de molestar, observó la falta de reacción de Vania para decidir cuál sería su siguiente movimiento.
Al ver que ella lo ignoraba por completo, Hugo se limitó a responder a Adrián.
—¿Y a qué se debe la visita del señor Mendoza a Nexo?
Antes de que Adrián pudiera responder, Cristina intervino rápidamente.
—El señor Mendoza está muy interesado en el nuevo proyecto de asistentes robóticos para el hogar de Corporativo Alba. Ya que Hugo y yo veníamos a Nexo, él decidió acompañarnos. ¿Hay algún problema, Yago?
Tanto Yago como Vania sintieron la clara provocación en sus palabras.

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