Vania quería ir a ver a Lunita, pero temía que Hugo malinterpretara la visita y pensara que iba a buscarlo a él. Al final, eran padre e hija; estando en la Casona Yáñez, supuso que Hugo no le haría nada malo a la niña.
Lunita siguió a Hugo hasta su habitación. Sobre la mesa había un montón de tiras de papel de colores esparcidas por todas partes.
—¿De verdad me vas a ayudar a doblarlas, papá? —preguntó la niña con un hilo de incredulidad, pues él nunca la trataba así.
Hugo se sentó en el suelo. Frente a la pequeña, su figura imponente se alzaba como una montaña protectora. Su expresión se suavizó; bajo la tenue luz, la dureza de sus facciones pareció desvanecerse.
—¿Es tarea de la escuela? —indagó, al ver la enorme cantidad de papel.
Lunita no respondió. Simplemente le puso una tira en la mano y comenzó a enseñarle con muchísima seriedad.
—Solo lo doblas hacia acá, luego por la mitad, después así, y otra vez así. ¿Entendiste? —explicaba la pequeña.
Hugo miró la estrellita de la suerte que Lunita le había enseñado a hacer. Sobre su gran mano, curtida por años de riguroso entrenamiento, la estrellita roja de papel se veía extrañamente delicada. Extendió la mano y le acarició suavemente la cabeza.
—Listo, vete a dormir. Papá te ayudará con esto —le aseguró.
La levantó y la sentó sobre sus hombros. Lunita se emocionó un poco, pero al bajar la mirada hacia él, su carita se entristeció ligeramente. *Es mi papá, ¿por qué siento que esto no es tan divertido?* pensó.
—Papá, ya me voy a dormir, pero recuerda que tienes que llenar el frasco por completo —advirtió Lunita con un gesto exagerado.
Hugo la arropó con cuidado en la cama. Sintiendo una profunda paz, la niña se quedó dormida casi de inmediato.
Él se quedó mirándola un largo rato. En su mente, la imagen de la niña se superpuso con la de su madre. Ambas eran increíblemente parecidas, aunque en los gestos ocasionales de Lunita aún podía reconocerse a sí mismo. Algo se removió en lo más profundo de su corazón. Se inclinó, le dio un beso de buenas noches en la frente, bajó la intensidad de la lámpara y se quedó a su lado, doblando pacientemente cada estrellita.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...