Él le hablaba de Cristina...
¿Y Hugo le respondía sobre Vania?
Durante todos esos años, Hugo nunca había hablado de Vania con ellos, sus amigos de toda la vida.
Y ahora, ¿quería mover influencias para traerla de vuelta?
¿Qué significaba eso?
—Sergio me dijo que por fin firmaron el divorcio. Deberías estar celebrando. ¿Por qué demonios quieres traerla de regreso?
Sus amigos no solo habían sido testigos del infierno en el que Hugo había vivido durante los últimos cinco años, sino que lo habían acompañado en el proceso.
Antes, Adrián había apoyado a Vania solo porque había malinterpretado a Cristina.
Pero después de estos meses, se dio cuenta de que Cristina era la que realmente merecía el amor de Hugo.
Vania, en cambio, era inconstante; se enredaba con quien se le cruzara en el camino.
¿Acaso a Hugo le había dado por hacer honor a la peor de las facetas masculinas?
¿Solo quería a lo que ya no podía tener?
¿Era un caso de masoquismo puro?
—Hugo, por fin lograste salir de ese tormento, no te busques más problemas. —Le aconsejó Adrián con buenas intenciones.
Hugo lo miró como si fuera un completo idiota.
—No la estoy buscando para reanudar nuestra relación.
—...
Entonces, ¿no era aún más absurdo buscarla?
—¿Y entonces para qué?
—Las autoridades investigarán nuestro matrimonio. Los altos mandos le dan mucha importancia. Ella tiene que regresar.
Hugo no mencionó que era el comisionado Zúñiga quien quería ver a Vania.
Adrián tenía contactos en los círculos militares y políticos, pero en el fondo era un hombre de negocios y aún no había incursionado del todo en la política, por lo que Hugo prefería no revelarle detalles clasificados.
—A mi parecer, las autoridades están perdiendo el tiempo tratando de reconciliarlos. Seguro no les contaste que fue ella quien te drogó para meterse en tu cama.
Sin mencionar el infierno que nos hizo pasar a todos estos últimos cinco años. ¿Ahora que están divorciados resulta que acude a los de arriba para hacer su berrinche?
Hugo ignoró las disparatadas teorías de Adrián.
—Te pedí que me dieras una solución, no que vinieras a darme sermones.
La palabra del comisionado Zúñiga era una orden.
Y eso le generaba a Hugo un fuerte dolor de cabeza.
Vania había abandonado Corporativo Alba y ya tenían el acta de divorcio en sus manos; los únicos que se negaban a aceptar la separación eran la ley y sus superiores.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama