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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 477

Vanessa llegó a toda prisa a las oficinas del consorcio cargando una pila de documentos. Pasó sin obstáculos hasta la sala de juntas.

Siguiendo las órdenes de Cristina, entregó a cada accionista un informe detallado con los estados financieros de los últimos diez días de Corporativo Alba, junto con el registro de los depósitos recibidos ese mismo día.

Un silencio abrumador inundó la sala mientras los directivos estudiaban minuciosamente los informes de los últimos tres trimestres que Cristina les había proporcionado.

Todos los presentes conocían el poderío económico de la familia Yáñez. Pero lo que Cristina les mostraba era solo la punta del iceberg de Corporativo Alba.

Fue precisamente ese informe lo que cimentó la imagen de Cristina como una diosa de los negocios ante los ojos de los accionistas.

—Señor Figueroa, ¿todo lo que dice Cristina es cierto? —preguntó Clemente.

Clemente sentía que tutear a Cristina sonaba demasiado atrevido en ese entorno corporativo, a pesar de que la mayoría de los presentes la conocía desde que era una niña y podían considerarse como sus tíos.

—Que Cristina se digne a fijarse en nuestra empresa es un verdadero honor.

Esa frase resumió el sentir de todos en la mesa.

Cristina ocultó hábilmente su triunfo detrás de una expresión serena. Santiago jamás imaginó que los socios con los que había construido su imperio no dudarían ni un segundo en darle la espalda.

Frente a la promesa de ganancias monumentales, cambiaron de bando en un parpadeo.

Sin hacer preguntas, aprobaron unánimemente a Cristina como vicepresidenta del Consorcio Figueroa.

Llegados a este punto, Santiago ya no tenía forma de evitar que su hija tomara el control total.

Al escuchar que Cristina sería quien los guiaría, a los accionistas les brillaron los ojos con ambición.

—Mi padre teme no poder cumplir con las exigencias del consorcio, así que me ha obligado a asumir el cargo. La verdad es que no era mi intención... —comenzó a decir Cristina, adoptando una pose modesta.

Pero antes de que pudiera terminar, varios accionistas la interrumpieron ansiosos.

—Vicepresidenta, usted es la hija del señor Figueroa, este puesto le pertenece por derecho. No sea modesta.

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