La actitud de Julián hacia Vania despertó una fuerte sensación de alarma en Vanina.
¿Acaso Julián y esa mujer aún sentían cosas el uno por el otro?
Sonia Salazar murmuró una maldición por lo bajo, llamando a Vania ave de mal agüero.
Vania no estaba dispuesta a dejar que Lunita le pidiera perdón a Xavier.
Bajó la mirada, ocultando la ira que apenas lograba reprimir.
Cuando miró a su hija, sus ojos se llenaron de ternura.
La consoló con suavidad.
—Mi amor, mamá te va a llevar a casa.
¿Qué sentido tenía seguir en un lugar como ese?
—Señora Yáñez, lamento mucho haber arruinado la cena de hoy. Me llevaré a Lunita a casa. Vendremos a visitarla en otra ocasión.
Como su esposo, Hugo no solo no las había defendido cuando las atacaban, sino que había sido el primero en apuñalarlas por la espalda.
¿De qué le servía un hombre así?
Si lo miraba un segundo más, Vania no podría contener las ganas de maldecir a toda su descendencia.
—¡Vania! —siseó Hugo, apretando los dientes.
Él no le había dado permiso para irse. ¿Acaso se atrevía a desobedecerlo?
Vania pasó de largo junto a Hugo, sin siquiera dedicarle una mirada.
La abuela Yáñez soltó un suspiro.
—Está bien, pediré que las lleven.
Julián hizo el amago de seguirla, pero una mano delicada y pálida se aferró discretamente a su brazo.
Bajo la luz del atardecer, Vania tomó la mano de Lunita y salió de la Casona Yáñez con la cabeza en alto.
El rostro de Hugo era un témpano de hielo, imponiendo autoridad, mientras sus puños ligeramente apretados contenían un maremoto de emociones.
Esa mujer estaba dispuesta a poner el mundo de cabeza.
¿De dónde había sacado tanta valentía últimamente?
La mirada oscura del hombre se clavó en Julián.
Soltó una risa irónica.
¿Acaso Vania creía que un simple Julián podría convertirse en su protector y en la razón por la que se atrevía a desafiarlo una y otra vez?
¿A dónde habrían ido madre e hija a esa hora?
Vania llevó a Lunita consigo, rechazando el auto que la abuela había ofrecido para llevarlas de regreso a Villa Ébano.
Decidió entrar a un elegante restaurante fusión.
Lunita aún tenía rastros de lágrimas en las mejillas, y Vania se las limpió con infinita ternura.
—Pide lo que quieras, mi amor, mamá te lo invita. Solo nosotras dos, ¿te parece bien?
Lunita asintió con la cabeza.
Su mamá había cambiado mucho. Ya no se ponía del lado de su papá y de Xavier como antes.
—Mami, ¿ahora me quieres porque me estoy portando bien?
—preguntó Lunita con la boca llena, mientras saboreaba la rica comida que Vania le había pedido.
Vania le acarició el cabello con suavidad.
—Lunita, tú eres mi hija. No importa cómo te portes, mamá siempre te va a querer.
Lunita dejó de comer y, con su manita delicada, se limpió una lágrima nueva.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...