La señora Leal logró recuperar un poco la compostura y, con el semblante endurecido, respondió:
—¿De qué me sirve todo eso? Lo único que quiero es que pague por el daño que hizo. Consuelo, nuestra relación de patrona y empleada termina aquí. Vete. Y a partir de hoy, no vuelvas a mencionar a la familia Leal.
Con el rostro bañado en lágrimas, Consuelo asintió entre sollozos y se marchó con paso pesado.
Vania presenció la escena con un nudo en la garganta.
—Vani, te hicimos pasar por un infierno. Si a Dave le hubiera pasado algo, mi culpa sería imperdonable —dijo la señora Leal, mirando al pequeño, deseando tomarlo en sus brazos pero sin atreverse a hacerlo.
Vania notó la tristeza de la mujer y, sin pensarlo dos veces, puso al niño en su regazo.
—Madrina, nadie buscó que esto pasara. No tiene nada que ver con usted.
Yago, sintiéndose inútil, no supo cómo consolar a su madre. Solo le quedó permanecer a un lado, sumido en el silencio.
Hugo rompió la tensión.
—La mansión principal quedó reducida a cenizas. Padrino, madrina, y por supuesto... —Hugo dirigió su mirada hacia Yago, y frente a todos los presentes, pronunció la palabra: —Cuñado.
—¿Por qué no se mudan todos a mi casa por un tiempo? Cuando la propiedad esté completamente restaurada, yo mismo me encargaré de llevarlos de vuelta.
Yago declinó el ofrecimiento al instante. El señor y la señora Leal también rechazaron la hospitalidad de Hugo.
Comprendían que Hugo había movido cielo y tierra, y que parecía albergar cierto cariño paternal por los niños.
Sin embargo, Vania seguía manteniéndose al margen, indiferente y reacia a mostrarle cualquier tipo de afecto.
Y, como era natural, ellos no estaban dispuestos a tener tratos con alguien a quien Vania despreciaba.
Incluso si ese hombre era el padre biológico de Dave.
Además, no sabían casi nada sobre Hugo. Esa historia oscura que lo envolvía, y el hecho de que la familia Leal nunca había logrado desentrañar sus secretos desde el principio, los hacía sentir que acercarse a él era un riesgo innecesario.
Su prioridad absoluta era proteger a Vania.
Ellos también tenían a alguien a quien cuidar.
—Vani, ¿tú qué dices?
Hugo la miró fijamente. Si ella aceptaba, los Leal la seguirían.
Y del mismo modo, si los Leal iban con él, Vania no tendría más remedio que acompañarlos.
Vania no era ninguna ingenua; leyó las intenciones de Hugo en un instante.
Pero...
Ella no tenía la menor intención de ceder.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...