Pero nadie imaginaba que Hugo ya estaba casado.
La primera en perder el color fue Cristina.
¿Qué le pasaba a esa empleada llamando «señora» a Vania frente a todos?
Nadie en la sala de juntas se atrevió a decir una sola palabra. ¿Acaso acababan de escuchar algo que no debían? ¿Resultaba que el señor Yáñez tenía esposa, y encima ella le estaba poniendo los cuernos?
—Entendido... —Hugo colgó la llamada sin que se le moviera un solo músculo del rostro.
Todos asumieron que, con el temperamento de su jefe, la junta iba a continuar como si nada. Después de todo, él y la directora Cristina hacían la pareja perfecta. Seguramente esa «esposa» era solo un arreglo de papel; de lo contrario, ¿cómo era posible que en tantos años nadie se hubiera enterado?
Cristina, vistiendo un traje de alta costura, estaba sentada en la silla de la vicepresidencia con un aura elegante y dominante.
—Bien, continuemos —dijo ella.
Había notado la ausencia de Vania en la oficina, pero no le dio importancia. Hugo jamás se había preocupado por Vania en el pasado. Esa llamada telefónica era solo un desliz; Cristina estaba segura de que no alteraría el curso de la reunión.
Todos los directivos y accionistas agacharon la cabeza, clavando la vista en sus documentos, listos para escuchar las siguientes directrices de Hugo.
—Miguel... —Hugo cerró su laptop de golpe.
Miguel entendió la orden de inmediato, tomó las llaves y bajó al estacionamiento a preparar el auto.
Sin nada de qué preocuparse, sus días se resumían en tomar el té con otras damas de la alta sociedad y gastar fortunas en tiendas de lujo. Lejos de las guerras corporativas, su vida era un paraíso.
Pero últimamente algo había cambiado. Hugo había empezado a prestarle atención a esa inútil de Vania, y eso encendió todas sus alarmas.
Acababa de recibir una transferencia de treinta millones por parte de Vania, a quien nunca había considerado una verdadera rival. Durante los últimos cinco años, además de gozar de su posición social y de una jugosa pensión de la familia Yáñez, Cristina le había exprimido a Vania casi 4,000 millones. Por supuesto, la mayor parte de ese dinero ya lo había derrochado.
Al terminar de hablar, la sala estalló en aplausos ensordecedores. Todos los directivos querían quedar bien con ella y empezaron a adularla.
—Las tendencias del mercado han cambiado —declaró Cristina con firmeza—. La era de los diseños hechos a mano ha quedado atrás. La inteligencia artificial está dominando. Vengo a implementar reformas drásticas. Aquellos que solo calientan la silla y se creen intocables, pero no se adaptan, serán despedidos sin contemplaciones.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...