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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 84

Pero nadie imaginaba que Hugo ya estaba casado.

La primera en perder el color fue Cristina.

¿Qué le pasaba a esa empleada llamando «señora» a Vania frente a todos?

Nadie en la sala de juntas se atrevió a decir una sola palabra. ¿Acaso acababan de escuchar algo que no debían? ¿Resultaba que el señor Yáñez tenía esposa, y encima ella le estaba poniendo los cuernos?

—Entendido... —Hugo colgó la llamada sin que se le moviera un solo músculo del rostro.

Todos asumieron que, con el temperamento de su jefe, la junta iba a continuar como si nada. Después de todo, él y la directora Cristina hacían la pareja perfecta. Seguramente esa «esposa» era solo un arreglo de papel; de lo contrario, ¿cómo era posible que en tantos años nadie se hubiera enterado?

Cristina, vistiendo un traje de alta costura, estaba sentada en la silla de la vicepresidencia con un aura elegante y dominante.

—Bien, continuemos —dijo ella.

Había notado la ausencia de Vania en la oficina, pero no le dio importancia. Hugo jamás se había preocupado por Vania en el pasado. Esa llamada telefónica era solo un desliz; Cristina estaba segura de que no alteraría el curso de la reunión.

Todos los directivos y accionistas agacharon la cabeza, clavando la vista en sus documentos, listos para escuchar las siguientes directrices de Hugo.

—Miguel... —Hugo cerró su laptop de golpe.

Miguel entendió la orden de inmediato, tomó las llaves y bajó al estacionamiento a preparar el auto.

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