—Jacob, es hora de activar a nuestros infiltrados en M&R Global, antes de que sea demasiado tarde.
Patricio contempló las montañas cubiertas de niebla a lo lejos. Su voz era tan serena como la brisa, pero destilaba una densa intención asesina.
Jacob se sobresaltó. ¿Acaso sus infiltrados habían sido descubiertos?
¿Cómo era posible?
—Jefe, pero ese asunto aún no ha salido a la luz. ¿No sería un desperdicio retirar nuestras piezas ahora?
—¿Me estás cuestionando?
—No me atrevería. Solo me preocupa que todo su esfuerzo se eche a perder.
—Mis asuntos no te incumben. Haz lo que te ordeno y punto.
***
En un hospital perteneciente a M&R Global.
Marina Montes, cediendo ante la insistencia de su madre, fue acompañada por su hermano Marcelo. Custodiados por guardaespaldas, llevaron a la anciana a visitar a Yara Soler.
—¡Abuela!
Yara apenas volvía de hacerse unos exámenes cuando vio a su abuela, a su madre adoptiva y a su tío.
Su rostro se iluminó por un instante, y luego, con expresión lastimera, intentó acercarse a ellos.
Pero fue detenida cuando aún le faltaba un metro.
—Señorita Soler, aún no ha pasado el periodo de incubación. Necesita mantener una distancia segura de sus familiares.
Los ojos de Yara se llenaron de lágrimas de inmediato y miró a Doña Isabel con expresión de absoluta vulnerabilidad.
A la abuela se le rompió el corazón al ver a su nieta en esa situación, así que se ajustó el cubrebocas e intentó acercarse.
Marina la detuvo rápidamente, advirtiéndole:
—Mamá, aún no te has recuperado del todo. No eches a perder todo el esfuerzo que Roxana hizo por ti.
Al escuchar el nombre de Roxana, Doña Isabel se contuvo.
—Yara, vine solo a verte un momento, para asegurarme de que estabas bien. Quédate tranquila en el hospital. Si se te antoja algo de comer, dímelo y haré que te lo traigan.
Yara sintió una punzada de resentimiento al ver que Marina había detenido a la abuela.
Sin embargo, al mirar a la anciana, recuperó rápidamente su fachada de fragilidad.
—Está bien, abuela. Tienes que descansar mucho en casa, no te preocupes por mí. Voy a cooperar con los médicos.
Al decir esto, miró de reojo a Marina y a Marcelo, pero notó que ambos permanecían impasibles.
Su corazón dio un vuelco.
¿Por qué actuaban así?

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