Cuando Roxana llegó al hospital, Doña Isabel ya había sido ingresada en la sala de emergencias.
—Quédense todos aquí esperando —les ordenó a los guardaespaldas antes de entrar.
—Sí, señorita.
Los hombres, que estaban a punto de seguirla, se detuvieron en seco.
—Roxana...
Apenas cruzó la entrada de emergencias, Roxana vio a Marina, quien la esperaba con evidente angustia.
—Mamá, ¿qué haces aquí afuera?
—Te estaba esperando. Quería explicarte lo que pasó con tu abuela.
Marina parecía una niña que acababa de cometer una travesura y bajó la mirada con pesadumbre.
—Tu abuela no es como yo. Es muy obstinada, y a menos que vea o escuche las cosas por sí misma, no creerá del todo en lo que le decimos.
»Por eso, tu tío Marcelo y yo accedimos a traerla para que viera a Yara, con la esperanza de que se diera cuenta de quién es realmente.
»Pero jamás imaginamos que Yara se atrevería a atacarla.
Roxana también había estado reflexionando sobre ese asunto en el camino. La conversación de la noche anterior había expuesto por completo la naturaleza vil de Yara. No entendía por qué su madre seguiría permitiendo que la abuela se acercara a alguien con tan malas intenciones.
Después de escuchar la explicación de su madre, por fin comprendió sus motivos.
Lidiar con Yara no era el problema; el verdadero obstáculo era la sobreprotección de los abuelos, que podría causar fracturas internas en la familia.
Por eso, Roxana también tenía planeado exponer a Yara en el futuro.
Solo que no esperaba que Yara fuera tan impulsiva y perdiera los estribos tan pronto.
—¿El tío Marcelo también está adentro?
Marina observó primero el rostro de su hija. Al ver que no parecía molesta, asintió con alivio.
—Sí.
—Entonces entremos juntas.
Las dos caminaron por el pasillo rumbo a la sala de urgencias.
Yara llevaba todo ese tiempo encogida en un rincón. Al notar que su tío Marcelo, quien solía ser tan afectuoso, no le había dirigido ni una sola palabra, comenzó a sentir ansiedad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA