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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 1036

Al ver que las cosas no salían como ella esperaba, Yara clavó las uñas profundamente en sus palmas.

Pero mantuvo su expresión de profunda culpa e infinita tristeza.

—¡Todo es culpa mía! Si no fuera por mí, la abuela no habría escupido sangre, ni estaría ahí adentro. Solo quería protegerla y terminé haciéndole daño. Todo esto es mi culpa.

»Hermana Roxana, te juro que me quedaré a cuidarla día y noche. No me iré de este hospital hasta que ella esté completamente recuperada.

Seguro que su tío y su madre se conmoverían por su fortaleza y dedicación, ¿no?

A pesar de estar enferma, seguía insistiendo en cuidar de su abuela y pagar por el error que había cometido.

Roxana notó sus manipulaciones en un segundo.

—Te sugiero que no te pases de lista. Esos teatros baratos ya no engañan a nadie, excepto a ti misma.

Yara se emocionó al pensar que Roxana había caído en su trampa, pero suprimió rápidamente la alegría en su mirada.

Puso cara de total inocencia y la miró, fingiendo aún más desamparo.

—Hermana Roxana, es normal que no confíes en mí. Sé que me equivoqué mucho en el pasado, pero esta vez te lo digo en serio. No quiero que confíen solo en mis palabras; les demostraré mis intenciones con acciones.

Al decir esto, se tocó a propósito el codo vendado.

Roxana, acostumbrada a su veneno disfrazado de miel, permaneció impasible.

—Tu abuela nos tiene a nosotros, no necesita tus cuidados —le dijo Marina con frialdad, rechazándola de inmediato.

Yara se quedó petrificada. ¿A qué se refería su madre?

¿Le estaban prohibiendo ver a la abuela?

¡Eso no podía ser!

—Mamá, todavía no crees en mí, ¿verdad? —Respiró profundo, como si estuviera a punto de tomar una decisión desgarradora—. Está bien. Para demostrarles que realmente me arrepiento, y para que nunca olvide este error, yo misma me castigaré.

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