—Abran la puerta del auto.
Al ver que los guardaespaldas de Sumner estaban petrificados como estatuas, Roxana los sacó de su estupor.
El líder de seguridad reaccionó apresuradamente, abriendo la puerta, sin dejar de mirar a El Perro Rabioso con asombro e incredulidad.
El Perro Rabioso odiaba que lo miraran así, pero ya había aguantado demasiadas humillaciones como para echarlo todo a perder ahora.
Por lo tanto, se acercó a Roxana con falsa cortesía y levantó la mano para proteger el marco del auto.
—Cuidado, no se vaya a golpear la cabeza.
Valeriano, indignado de que ese sujeto hiciera algo que le correspondía a él, se quedó inmóvil, con una mirada tan fría como la noche.
La tensión en el aire se volvió asfixiante, y una densa intención asesina comenzó a esparcirse.
El Perro Rabioso, con un sexto sentido para el peligro, lo notó al instante. Al girarse, se encontró con la mirada glacial de Valeriano.
Negándose a ceder terreno, le devolvió una mirada igual de amenazante.
Con una sonrisa cínica, Valeriano lo empujó con el hombro, deslizó una navaja de su manga y lanzó un tajo invertido hacia él.
Al presentir el ataque, El Perro Rabioso saltó hacia atrás.
Aun así, la afilada hoja alcanzó a cortar limpiamente la tela a la altura de su pecho.
Alzó una ceja, entre asombrado y furioso. ¡Qué maldita velocidad!
Valeriano lo miró con desdén y le lanzó una advertencia:
—Acércate de nuevo a mi prometida y te quito la vida.
El Perro Rabioso hervía de rabia. Quería lanzarle un puñetazo en la cara y pelear a muerte allí mismo.
Pero al encontrarse con los fríos ojos de advertencia de Roxana, tuvo que tragarse el orgullo ensangrentado y controlarse.
Rápidamente, todos los guardaespaldas subieron a los vehículos.
Cuando todo estuvo listo, El Perro Rabioso se acercó a exigir la otra mitad del antídoto.
Roxana le arrojó un pequeño frasco de porcelana.
—Aquí tienes el resto.
El criminal lo atrapó en el aire. Sus ojos vacilaron varias veces antes de soltar con los dientes apretados:
—Esta vez no hay ningún truco, ¿verdad?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA