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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 183

Sus ganas de vivir habían renacido con fuerza en aquel entonces.

Y ahora, al escuchar «Alma de la Noche», sentía que su alma volvía a ser sanada.

Todos a su alrededor daban gracias al cielo por verlo vivo, pero nadie sabía lo impotente que se sentía en su interior.

Odiaba no poder controlar sus piernas, detestaba estar confinado a ese pequeño espacio. Sin embargo, al cruzarse con las miradas de alivio y gratitud de su familia, no era capaz de expresar ese desprecio en voz alta.

Solo le quedaba guardárselo en el pecho.

Creía que nadie en el mundo lo entendería.

Hasta que se dio cuenta de que «Roxana» sí lo hacía.

Lástima que, aunque había investigado a fondo sobre ella, no había encontrado nada.

Ni siquiera sabía con certeza si era hombre o mujer.

En la Universidad del Sur.

Don Abelardo, quien acababa de terminar la llamada con Sonia, hacía un esfuerzo sobrehumano por mantener un semblante serio y evitar que las comisuras de sus labios se elevaran en una sonrisa triunfal.

¿Acaso no era él el hombre con más suerte del mundo, envidiado por todos?

Al notar a Marco petrificado a su lado como una estatua de madera, su mirada volvió a volverse de hielo.

—Marco, ¿aún quieres dar excusas?

Hasta ese momento, Marco no se había dado cuenta de la magnitud del error que había cometido.

Él pensaba que, como esa pieza no era conocida y las cámaras no lo habían captado copiando la partitura de Silvano, podría llevarse la gloria y salir ileso.

Nunca imaginó que había pateado el avispero.

¡Eso no le traería gloria, era una sentencia de muerte!

—Señor rector —alzó la cabeza, presa del pánico, con la voz temblorosa—, reconozco que me equivoqué esta vez, pero fue Silvano quien me tendió una trampa. Él lo planeó todo a propósito para arruinarme y hacer que la escuela me escupiera en la cara... Dejó la partitura en el salón a propósito para tentarme a robarla.

Silvano aprovechó la oportunidad y contraatacó con precisión.

—¿O sea que admites que no solo me robaste la partitura, sino que la copiaste a mano para burlar las cámaras de seguridad?

Marco solo quería quitarse la culpa y quedar como la víctima, pero sin darse cuenta, acababa de confesar su propio delito con sus propias palabras.

Al verse acorralado, decidió soltarlo todo con desesperación.

—¿Y qué si lo hice? ¿Acaso tú estás tan limpio, Silvano? Si no me hubieras plagiado antes, arruinando la canción que iba a usar en mi examen, ¿por qué crees que habría tomado un riesgo tan extremo? ¡Al final de cuentas, fuiste tú quien me empujó al límite!

Capítulo 183 1

Capítulo 183 2

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