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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 182

Las palabras de Sonia fueron tan tajantes que dejaron claro que, si la otra parte se atrevía a negarse, ella misma se encargaría de darle una lección inolvidable.

—¿Roxana? —El Profesor Javier escuchó el nombre y su rostro se llenó de asombro—. Director, ¿esa «pequeña» de la que habla es la misma chica aclamada por la industria musical internacional como el genio de la música, Roxana?

Don Abelardo era una eminencia en la investigación científica, ¿cómo era posible que conociera a la joven prodigio de la música?

No fue el único sorprendido; los demás profesores también estaban atónitos.

El nombre de «Roxana» había aparecido por primera vez en un concurso nacional de música.

En ese entonces, con apenas catorce años, dejó a todos boquiabiertos al interpretar en piano una pieza titulada «Alma de la Noche».

Inmediatamente después, en la siguiente competencia, obtuvo el primer lugar tocando el violín.

A partir de ahí, en cada concurso al que asistía, cambiaba de instrumento, incluyendo algunos de altísima dificultad como la flauta de madera, el laúd y la legendaria Cítara Fénix.

Sin importar qué instrumento tocara, siempre se coronaba como la indiscutible ganadora.

Fue así como el nombre de «Roxana» se volvió un fenómeno de la noche a la mañana en todo el país.

Muchos músicos reconocidos intentaron tomarla como aprendiz, pero ella los rechazó todos. En su lugar, se fue a participar en competencias internacionales de música, replicando su gloria nacional a escala global.

A los dieciséis años, ganó de un solo golpe los tres trofeos más prestigiosos a nivel mundial, convirtiéndose en el genio musical más codiciado del planeta.

Después de eso, no solo fue invitada a ser jueza en múltiples eventos musicales, sino que también fue solicitada por varias familias reales para tocar en los palacios de arte nacionales, elevando directamente el prestigio de su país en el extranjero.

Cuando todos pensaban que seguiría avanzando imparable en su carrera musical, de repente se sumió en el silencio.

Hasta el momento, no había habido ninguna noticia suya.

Muchos sospechaban que se había retirado.

Ese retiro en la cima de su carrera había dejado a mucha gente con un profundo pesar.

Ahora que los presentes volvían a escuchar ese nombre, ¿cómo no iban a emocionarse?

¡Especialmente los estudiantes de la facultad de música, a quienes les hervía la sangre de la emoción!

—¡Dios mío! ¿Don Abelardo de verdad conoce a Roxana? ¡Y suena a que se llevan muy bien! ¿Creen que pueda pedirle un autógrafo a través de él?

—¡A mí también, a mí también! ¡Ella es mi ídola!

—Me pregunto si habrá algún motivo oculto detrás de su retiro. ¿Volverá a aparecer en público alguna vez?

—Yo creía que la «Melodía de la Añoranza» había sido su última obra pública, ¡no imaginé que había otra joya escondida! ¿Cómo se llamará esta canción?

...

Al otro lado del teléfono, Sonia escuchaba las exclamaciones de asombro a través de la transmisión en vivo de una plataforma de videos.

Ella sonrió sin prisa.

—Esta pieza, improvisada por Roxana, se llama «Indomable». Ella pensaba terminarla antes de lanzarla oficialmente, pero este último año ha estado muy ocupada. Actualmente está estudiando en una universidad de prestigio, así que por ahora no ha tenido tiempo de perfeccionar los detalles.

—¿Qué? ¿Roxana sigue estudiando?

[¿El regreso de Roxana?]

Esas frases ocuparon los primeros puestos de tendencias.

Valeriano Sandoval estaba ocupado revisando unos documentos cuando notó que se abría una ventana emergente en la esquina inferior derecha de su computadora. Desvió la mirada hacia allí.

Al leerlo, sus pupilas se contrajeron.

Era la única persona a la que seguía; el genio de la música, «Roxana», había actualizado su perfil.

Dejó a un lado su trabajo de inmediato y le dio clic a la notificación.

Pronto, una melodía profunda, melancólica, pero cargada de resistencia y rebeldía comenzó a sonar.

Aunque no era la versión completa, cada nota tocaba directamente el alma del oyente, dejándolo atrapado en un torbellino de emociones del que era difícil salir.

Después de escucharla, Valeriano sintió que su corazón, que siempre parecía frío y aletargado, volvía a latir con fuerza real.

No era la primera vez que escuchaba una obra de «Roxana».

Para despertarlo de su coma, su familia había intentado incontables métodos, incluyendo la terapia musical.

Pero fue al escuchar accidentalmente una de las canciones de «Roxana» que sus dedos temblaron por primera vez.

Desde entonces, se la ponían a menudo.

Lástima que en aquel entonces no podía reaccionar, aunque su corazón latía desesperadamente.

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