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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 184

Cuanto más hablaba, más se alteraba y su expresión se volvía cada vez más desquiciada.

Pasara lo que pasara, ¡no iba a permitir que Roxana Soler siguiera humillando a su diosa!

Se negaba a creer que no pudiera derrotar a una chiquilla sin antecedentes ni verdaderas habilidades.

Al ver que Marco estaba fuera de sí, el director se acercó rápidamente a Don Abelardo y le susurró:

—Rector, ahora mismo Marco está fuera de control y está diciendo cualquier locura. Si de verdad cancelamos la apuesta, me temo que la opinión pública se volverá aún más en contra de la señorita Roxana en el futuro.

Por supuesto, Don Abelardo conocía muy bien el poder de los rumores, pero esa pequeña era un tesoro invaluable para él, ¿cómo iba a permitir que sufriera injusticias?

En ese momento, su teléfono volvió a vibrar.

El mensaje era nuevamente de Roxana:

[Acepta. Que vea lo que es la verdadera diferencia.]

Una simple frase, cargada de una presencia imponente.

Aunque la muchacha solía ser de bajo perfil, su talento era inmenso, y ella misma poseía un gran orgullo.

Siendo pisoteada de esa forma, ¡era obvio que iba a contraatacar!

La rabia que bloqueaba el pecho de Don Abelardo se disipó de inmediato. Levantó la mirada y fijó sus ojos de halcón sobre Marco.

—Ya que no quieres cancelar la apuesta, no la cancelaremos.

Marco estuvo a punto de sonreír con arrogancia cuando escuchó a Don Abelardo agregar:

—Pero muy pronto pagarás el precio de tu ignorancia y tu atrevimiento.

¿Precio?

Marco resopló con desdén. ¿Qué peor precio podría pagar comparado con su situación actual?

Silvano, al ver que Don Abelardo no insistió en anular el trato, sintió preocupación.

Aunque Roxana tenía un talento musical inigualable, se había retirado de sus estudios técnicos, lo que indicaba que las materias teóricas no eran su fuerte.

Como todavía no publicaban las notas de teoría, no sabía si ella podría rendir bien en su prueba práctica bajo tanta presión.

En el vestíbulo de la planta baja, los estudiantes estaban tan impactados por la serie de giros inesperados que se quedaron sin palabras.

—Yo tampoco le tenía mucha fe antes, pero verla tan relajada me hace pensar que tal vez tiene un as bajo la manga. Mejor esperamos a ver qué pasa...

Brenda se rio de la multitud al notar que, tras la derrota de Marco, la simpatía hacia Roxana había empezado a crecer.

—¿Acaso son loros? Solo saben repetir lo que escuchan, sin capacidad de análisis. Las intenciones de una persona no están escritas en su cara. Le creen con tanta facilidad, ¿no les da miedo quedar en ridículo después?

De cualquier forma, ella se negaba a creer que esa pésima estudiante pudiera entrar a la Academia de Élite por sus propios méritos, y mucho menos que consiguiera el primer lugar.

Si así fuera, Don Abelardo no la habría metido a la institución a escondidas.

El examen continuó.

Quizás porque Silvano había dejado la vara alta, el desempeño de los estudiantes en las rondas siguientes fue bastante bueno.

Además, la mayoría de los que sobresalían eran de la facultad general, lo que demostraba que su intensa preparación previa había rendido frutos.

Muy pronto, llegó el turno de Roxana.

En el momento en que se puso de pie, tanto los que estaban charlando, los que jugaban con sus teléfonos, como los que acababan de terminar su examen, no pudieron evitar mirarla.

Esa novata que había estado rodeada de controversia desde el día que pisó el campus... ¿qué habilidades ocultas tenía para que el rector hiciera tantas excepciones por ella?

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