Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 277

—Jefa, me asustaste hace un momento. Pensé que de verdad le perdonarías la vida a Claudio.

Julián había visto con sus propios ojos cómo el chorro de sangre que Claudio escupió se elevaba hasta un metro de altura. Quedó marcado por la impresión.

¡Menos mal que su jefa estaba de su lado, porque de no ser así, ni siquiera sabría cómo terminó muerto!

—Esta vez Claudio se alió con Hernán, la próxima se aliará con otro —respondió Roxana con tranquilidad—. A este tipo de personas hay que arrancarlas de raíz para no tener problemas en el futuro. De lo contrario, nunca tendremos paz.

Julián asintió, dándole la razón.

—Entonces, ahora que la Secta del Loto Carmesí ha caído, ¿nosotros...?

Se detuvo a mitad de la frase y miró a las dos personas que estaban sentadas frente a ellos.

Para escapar rápido de la subasta, se habían subido al Rolls-Royce de Valeriano.

Leandro se sintió un poco incómodo al notar la mirada fija de Julián sobre él.

Al ver que su jefe no planeaba decir nada, Leandro forzó una sonrisa.

—Señorita Roxana, creía que su único talento era la medicina, ¡pero quién iba a imaginar que también era tan hábil para el combate! ¡Es usted una verdadera guerrera!

Ese halago solo obtuvo una mirada monótona por parte de Roxana.

—No fue nada, lo hice simplemente para sobrevivir.

La respuesta dejó a Leandro estupefacto.

¿Para sobrevivir?

¿Acaso no había vivido con la familia Maldonado?

La manera en que lo decía sonaba como si hubiera pasado los últimos diez años esquivando la muerte en la selva.

Al escucharla, Valeriano también posó su mirada sobre ella.

Sus ojos oscuros parecían un océano en la penumbra de la noche, profundo e indescifrable.

—¿A qué viniste a la Región de los Tres Oros?

—Vine a investigar el Virus M6 —respondió Roxana con calma, sosteniéndole la mirada.

Leandro, quien ya sabía que ella era una eminencia en la medicina, se llenó de entusiasmo.

—Entonces, señorita Roxana, ¿ha logrado desarrollar la cura?

La Secta del Loto Carmesí había creado una sustancia para convertir a la gente en marionetas; usarla era suicidio.

Pero Roxana era diferente. Ella era mil veces más confiable que esos criminales.

—Sí, ya la desarrollé.

—La Hierba Ígnea de Sangre... ¿puedes dármela ahora?

Valeriano asintió con un ligero movimiento de cabeza y le hizo una seña a Leandro para que se la entregara.

Roxana la recibió y, por primera vez, sus labios dibujaron una verdadera sonrisa.

—Ya que el Señor Sandoval ha sido tan generoso, te dejaré con una excelente noticia: en cuanto vuelva a Puerto Esperanza, podré curar el veneno de tu cuerpo.

La indiferencia en el rostro de Valeriano se resquebrajó por un segundo.

Una marea de emociones golpeó con fuerza las barreras de su corazón.

Tragó saliva levemente y, mirando su rostro sonriente, respondió:

—De acuerdo. Te lo agradezco de antemano.

Leandro y Tigre también se alegraron a más no poder.

¡Esa era una noticia increíble!

Roxana hizo un gesto con la mano, restándole importancia al asunto.

En cuanto el auto se detuvo en la intersección, ella y Julián se bajaron.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA