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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 47

—Yara.

Por instinto, Elba se giró hacia Yara en busca de ayuda. Temiendo que Elba cometiera otra estupidez, Yara se apresuró a decir:

—¡Pásame el cheque!

Elba le tendió el trozo de papel a toda prisa.

Pero de repente, una mano de tez radiante se interpuso entre ambas.

Antes de que Elba pudiera siquiera reaccionar, el cheque desapareció de entre sus dedos.

—¡Roxana, devuélveme ese cheque! —exclamó Elba al sentir las manos vacías y tratar de arrebatárselo.

Roxana dio un leve paso al costado, esquivándola con facilidad.

Yara, al ver cómo los dedos de Roxana acariciaban el papel, sintió un nudo en el estómago.

Consciente de la mirada aguda de Valeriano, y aterrorizada de que él notara algo extraño, tuvo que reprimir el pánico que amenazaba con devorarla y fingió calma.

—Roxana, probablemente nunca en tu vida has manejado un cheque, ¿cómo vas a saber si es real o falso? Mejor dámelo a mí, yo lo reviso.

Roxana ni siquiera le dirigió una mirada.

Los ojos de todos los presentes se clavaron en ella y en el elegante movimiento de sus dedos.

Por un instante, el silencio en el enorme salón fue tal que hasta las respiraciones parecían resonar.

Aunque nadie sabía de cuánto dinero se trataba, las reacciones desesperadas de Yara y Elba dejaban claro que era una fortuna.

Fue entonces cuando Yara notó que el dedo de Roxana se había detenido justo sobre el número de serie.

—Roxana, tú… —murmuró por inercia.

La mirada fría de Roxana la ignoró por completo y se posó en Elba. Con una naturalidad pasmosa, sentenció:

—Es falso.

La frase cayó como una gota de agua en una sartén con aceite hirviendo, haciendo explotar el corazón de las mujeres Maldonado y el de Elba al mismo tiempo.

—¡Imposible! Este cheque estuvo en mi bolso desde que me lo entregaron, ni siquiera lo toqué. ¡¿Cómo va a ser falso?! —replicó Alcira de inmediato, tratando de salvarse.

Yara, al escuchar a Roxana decir que el cheque era falso, se quedó perpleja.

¿Cómo podía ser falso?

Con todo el caos, aún no había encontrado el momento para cambiarlo por el falso. ¡Ese cheque tenía que ser el verdadero!

El rostro de Elena palideció. Apuntando a Roxana con el dedo, gritó:

—¡Mientes! ¡Ese cheque no puede ser falso! ¡Estás mintiendo!

—¿Veinte millones de pesos?

Eso sí que era jugar fuerte.

Ante la revelación de la cifra, el salón entero volvió a sumirse en un silencio sepulcral.

Lorenzo, que había pasado décadas al servicio de los Sandoval y creía haberlo visto todo, se quedó sin palabras.

Leandro, un simple empleado de la familia, pensó para sus adentros: ¡Veinte millones!

Esa fortuna sería suficiente para que cualquiera viviera sin preocupaciones por el resto de su vida, y sin embargo, Elba la había utilizado para comprar a las mujeres Maldonado...

¿Podía existir alguien tan estúpido en este mundo?

La conmoción del resto de los presentes no hizo más que aumentar los nervios del cuarteto de mujeres.

De reojo, observaron la reacción de Valeriano. Al no notar ninguna emoción particular en su rostro, soltaron el aire lentamente.

Menos mal. Valeriano no se había dado cuenta de nada.

Thiago fingió examinar minuciosamente el cheque, pero en realidad estaba captando cada microexpresión de las mujeres. La sonrisa en sus labios se amplió.

—Este cheque, sin duda alguna, parece falso.

Sus palabras confirmaron la versión de Roxana, y el terror se apoderó de los rostros de Elena y Alcira.

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