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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 598

—Roxana, este es tu regalo. La última vez mi abuela te entregó un brazalete de jade. Este es el Anillo de Autoridad Sandoval, que hace juego con esa pieza y, sobre todo, me representa a mí. Te lo entrego como nuestra promesa formal de compromiso.

¿Promesa formal de compromiso?

Al escuchar esas palabras, el corazón de Roxana dio un vuelco y comenzó a latir más aprisa.

Enseguida se puso a pensar qué podría darle ella a cambio que tuviera el mismo peso y significado.

Valeriano notó cómo su hermoso rostro adoptaba una expresión solemne y adivinó de inmediato que estaba pensando en un regalo de vuelta. Le habló con voz aterciopelada:

—Esta es la prueba de mi devoción y deseo que lo aceptes. Si quieres corresponderme con un obsequio, tómate tu tiempo. No hay ninguna prisa.

Rafael y Marina sabían perfectamente lo que significaba ese anillo de jade.

La familia Sandoval era la dinastía más antigua y con mayor arraigo de Veridia. Su poder y fortuna superaban con creces a los de la familia Soler.

Si en los últimos años se decía que los Soler eran los más ricos del país, era únicamente porque los Sandoval habían adoptado un perfil muy bajo tras el trágico accidente de Valeriano.

Pero, en realidad, el patrimonio de los Sandoval ocupaba de manera permanente uno de los dos primeros puestos a nivel mundial.

Y ese anillo era el símbolo absoluto de autoridad dentro del clan. Representaba la identidad y el poder del heredero legítimo. Quien lo poseyera, tenía el control directo sobre un tercio de toda la fortuna y los recursos de la familia Sandoval.

Valeriano estaba entregándole, literalmente, su vida y su lealtad absoluta.

Aunque Roxana no conociera los detalles de la jerarquía, sabía que cualquier familia capaz de entregar una reliquia así como muestra de compromiso debía tener un legado y un poder descomunales.

Además, la pureza de ese jade superaba incluso a la del brazalete que le había dado Doña Beatriz. Estaba tallado a partir de un solo bloque de jade inmaculado. Su valor de mercado superaba fácilmente los trescientos millones de pesos.

Solo con mirarlo era evidente que era un tesoro invaluable.

Al ver que ella no lo tomaba de inmediato, Valeriano sacó de su bolsillo una cadena especialmente diseñada.

—Sé que hoy en día no es muy común llevar un anillo de este tipo en el dedo, así que mandé hacer esta cadena. Puedes colgar el anillo en ella y llevarlo siempre cerca de tu corazón. Ven, déjame ponértelo.

Roxana, conmovida por tanta consideración, se quedó sin palabras.

En ese instante de pausa, Valeriano le colocó el collar alrededor del cuello.

Sobre su piel radiante y luminosa, el jade emitía un brillo suave que resaltaba aún más la belleza natural de Roxana.

—Gracias.

A un lado, al escuchar las palabras de compromiso matrimonial, Yara sintió que un fuego abrasador la consumía por dentro.

—Muchas gracias, Señor Sandoval.

Darío, encantado con la elocuencia y el trato de su cuñado, cambió radicalmente su actitud hacia él. Incluso se ofreció, de muy buen humor, a ayudarlo a caminar hacia la sala.

—No es necesario, con Roxana me basta —respondió Valeriano, y pasó su brazo sobre los hombros de ella con una naturalidad envidiable—. Roxana, te toca ser mi apoyo.

Roxana, sabiendo perfectamente que él solo buscaba una excusa para no despegarse de ella, sonrió con dulzura.

—Vamos.

Yara, viéndolos reír y compartir ese momento de complicidad, sintió que la bilis le subía a la garganta.

¡Maldita sea!

Podía tolerar que el regalo de Roxana fuera infinitamente superior al suyo, pero ¡¿por qué demonios esa huérfana de Dulce, sin familia ni estatus, recibía un collar de diamantes de la misma categoría que su pulsera?!

¡¿Quién se creía que era?!

¡No era digna de recibir algo de su nivel!

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