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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 607

Roxana no gastó ni un segundo más en darle vueltas al asunto con Ricardo. Colgó y configuró su teléfono para bloquear temporalmente las llamadas desconocidas.

Por fin, el silencio regresó a la habitación.

Pero ya le habían arruinado el sueño, así que decidió que no tenía sentido intentar dormir de nuevo.

—Roxana, ¿a dónde vas? —murmuró Valeriano. Su voz era profunda, ronca y cargada de ese tono perezoso de alguien que acaba de despertar, lo que la hacía extrañamente seductora.

Roxana lo miró de reojo.

—Se me quitó el sueño. Iré a revisar cómo sigue Dulce. Si todo está estable, más tarde iré a la universidad para ver a Don Abelardo.

Al escuchar sus planes, en los cuales él no estaba incluido, Valeriano cambió de postura, apoyando la cabeza en una mano para observarla mejor.

—Ayer escuché que Don Rafael y Doña Marina planean regresar a Veridia en un par de días. ¿Piensas volver con ellos?

Roxana se detuvo y lo miró, desconcertada.

—¿Qué te hace pensar que me iré?

—No sé exactamente qué es lo que estás investigando, pero los Maldonado y la familia Mota ya no son ninguna amenaza. La red de la familia Sarmiento está destruida y su única cómplice prófuga, Agustina Méndez, ya no está en Puerto Esperanza. Mi instinto me dice que tu próximo paso es ir a la capital.

Al decir esto, sus ojos se suavizaron.

—Vine a Puerto Esperanza únicamente a recuperarme. Ahora que estoy sano, es momento de regresar a arreglar cuentas y saludar a mis viejos conocidos. Si tú también vas a Veridia, ya no tendríamos que vivir separados.

Cuando Roxana llegó a Puerto Esperanza en un principio, lo hizo solo para cumplir con el deseo de sus padres de que estudiara. Pero ahora que varias de sus identidades secretas habían salido a la luz, era muy probable que sus padres se dieran cuenta de que seguir asistiendo a clases era irrelevante. De hecho, no tenía ningún motivo real para quedarse en esa ciudad costera.

Además, si Agustina Méndez había huido hacia la capital, significaba que las raíces de aquella oscura organización ya se habían infiltrado en Veridia, escondiendo secretos aún peores.

Lo que realmente la impresionó fue que Valeriano hubiera deducido que ella estaba rastreando algo grande sin que ella le diera ninguna pista. La mente analítica de ese hombre llegaba a ser aterradora.

—Le prometí a Don Abelardo que trabajaríamos juntos en un proyecto de investigación. Dependiendo de lo que acuerde con él hoy, decidiré si regreso a Veridia o no.

A Valeriano le encantó que ella compartiera sus planes con tanta naturalidad. Aunque la relación entre ambos había evolucionado muchísimo desde que se conocieron, él sabía que todavía le faltaba un poco para alcanzar el nivel de intimidad que anhelaba.

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