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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 678

Pero a Yara poco le importó cómo se sintieran los demás. Se quedó parada junto a la entrada y, con un gesto elegante, dio una palmada.

En cuestión de segundos, la puerta se abrió de par en par y un mesero impecablemente uniformado entró empujando un carrito con cinco botellas de vino de extrema exclusividad.

—¡No manches! ¿Esas son botellas del Viñedo Real? ¡Por Dios, díganme que estoy viendo mal!

—No, no estás viendo mal. Y no son cualquier botella, son de la reserva especial de diez años. ¡Dicen que cuestan miles de pesos el trago!

—¡En la madre! ¿No se pasó de la raya con algo tan caro?

—Nosotros solo queríamos juntarnos a platicar un rato, ¿no creen que este nivel de lujo es demasiado?

Yara esperó pacientemente a que todos terminaran de sorprenderse antes de hablar con una sonrisa deslumbrante.

—Ya que hicieron el viaje hasta Veridia, es mi deber como anfitriona asegurarme de que reciban el mejor trato posible. Estas cinco botellas del Viñedo Real van por mi cuenta. Por favor, no tengan pena, tomen todo lo que quieran. Si se acaban, me avisan y pido más.

Braulio se quedó parado frente a las botellas que valían una fortuna, examinándolas con la boca abierta.

—¡A la bestia! Reina Yara, te estás volando la barda. ¡Con lo que valen estos vinos nos compramos una casa en Puerto Esperanza! Mejor regrésalas, nos da mucha pena aceptar algo así.

Yara soltó una risita cargada de falsa modestia.

—No es ningún gasto excesivo. Ustedes hicieron el esfuerzo de venir desde lejos, lo mínimo que puedo hacer es atenderlos como reyes. Si mis papás se enteran de que no los traté como se debe, me regañarían muchísimo.

Luego, deslizó su mirada hacia donde estaba Roxana, sentada tranquilamente entre la multitud.

—¿Verdad que sí, Roxana?

En otro tiempo, sus seguidores habrían saltado de inmediato a morder a Roxana y humillarla.

Pero esta vez, nadie movió un dedo por ella.

De hecho, alguien al fondo del salón salió en defensa de Roxana.

—Reina Yara, la jefa Roxana ya nos mandó pedir un montón de botanas buenísimas y aguas frescas desde hace rato.

¿Botanas y aguas frescas?

—¡Reina Yara, tus papás te consienten muchísimo! Estas botellas valen una fortuna y nos traes cinco de un solo golpe. Se nota que te dan todo lo que pides. ¡Qué envidia de vida tienes!

Ella era la única participante del equipo que venía de una facultad común y corriente, no de la élite.

Siempre había visto a Yara como su mayor ejemplo a seguir, así que captó al instante lo que la Reina Yara quería escuchar y le sobó el ego.

Como era de esperarse, la mirada de Yara se iluminó al verla.

Por fin alguien decía algo inteligente.

—Ay, no exageres. Mis papás son increíbles conmigo, pero estoy segura de que todos los padres aman a sus hijos de la misma forma. Ya no hablen más de mí, mejor prueben este vino. Pedí que lo decantaran con anticipación.

Al ver su insistencia, la mayoría no supo cómo decirle que no.

Empezaron a buscar copas, sintiéndose arrinconados.

—La Liga empieza pasado mañana. No es buen momento para tomar alcohol. Si los sensores de la competencia detectan residuos, podrían considerarlo como el uso de estimulantes y descalificarlos a todos de inmediato.

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