—Mateo, Yara nunca se ha separado de nosotros. Si la enviamos al extranjero de repente, ¿no crees que le costará adaptarse?
—Tiene razón —agregó Rafael, también sintiendo lástima por ella—. Al principio, cuando decidimos que Yara y Roxana estudiaran en la Universidad del Sur, tu madre y yo aceptamos a regañadientes. Ahora que ambas están de vuelta en casa, ¿qué necesidad hay de mandarla a otro país?
Aunque Marina valoraba profundamente el lazo emocional que tenía con su hija adoptiva, conocía a su hijo mayor y sabía que no propondría algo así sin una buena razón.
¿Acaso el rumor sobre Roxana tenía algo que ver con Yara?
Yara sabía que cuando Mateo tomaba una decisión, era inquebrantable. Si él estaba decidido a exiliarla, nadie podría hacerlo cambiar de opinión.
Por lo tanto, tenía que aferrarse a esta última oportunidad.
—¡Mateo! ¡De verdad no quiero irme ahora! No puedo alejarme de papá y mamá, y tampoco de ustedes. Sé que podrías pensar que este rumor es obra mía, pero te juro que yo no lo empecé.
»Es cierto que cuando Roxana llegó a casa, la atención que le dieron me hizo sentir amenazada y cometí errores.
»Pero hablé con Darío después de eso y he cambiado. Ahora la considero mi verdadera hermana. Lo de esta noche fue un malentendido con buenas intenciones; nunca imaginé que terminaría así.
»Mateo, te lo ruego, no me eches.
Yara lloraba a mares, luciendo como una completa víctima, y suplicó entre sollozos:
—Papá, mamá, les prometo que ya aprendí la lección. No me manden lejos, soy huérfana, si me separan de ustedes, me quedaré sin familia.
»Se los ruego, no me abandonen...
Darío sintió un nudo en la garganta al verla llorar tan desconsolada.
Sin embargo, esta vez no intercedió por ella como solía hacerlo.
Yara notó su silencio y, en lugar de pedirle ayuda, corrió hacia Rafael y Marina, llorando y rogando que no la alejaran.
Al principio, los padres estaban del lado de la decisión de Mateo, pero al verla tan destruida, el corazón se les ablandó.
Después de todo, antes de que Roxana apareciera, Yara había sido la alegría y el centro de sus vidas.


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