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La Genio Anónima: Mi Esposo Firmó el Divorcio Sin Saber Quién Soy romance Capítulo 152

La oficina de Alejandro en la cima del Consorcio Alcázar era un santuario de poder silencioso.

Él estaba de pie junto al ventanal, mirando la ciudad extenderse a sus pies, pero su mente estaba en otra parte.

La partida de Go con Camila lo había dejado con una extraña sensación de inquietud.

No era solo el juego. Era la revelación de una parte de ella que él nunca había conocido. Una inteligencia profunda y serena que lo había igualado, incluso superado en estrategia.

Se sentía... irritado. Descolocado.

La puerta de su oficina se abrió suavemente y Valeria entró.

Llevaba un vestido rojo intenso que contrastaba con la decoración monocromática. En sus manos, sostenía una delgada carpeta.

—Ale, cariño. ¿Tienes un momento?

Él se giró, su expresión sombría se suavizó ligeramente al verla.

—Tengo algo que podría interesarte —dijo ella, su voz era una mezcla de entusiasmo y estrategia.

Dejó la carpeta sobre su escritorio de obsidiana.

Él la tomó y la hojeó, su expresión volviéndose cada vez más escéptica.

—¿InnovaDrive? —dijo, arqueando una ceja—. He oído hablar de ellos. Tecnología decente, pero sin un modelo de negocio viable.

Cerró la carpeta y la dejó sobre la mesa con un aire de finalidad.

—No es una inversión sólida.

La confianza en el rostro de Valeria vaciló por un instante.

—La tecnología es redundante con la de Zenith y Axon. No tiene sentido.

Ella respiró hondo, cambiando de táctica. Sabía que la lógica no funcionaría. Tenía que apelar a algo más profundo. A su ego.

Se acercó a él, poniendo una mano en su pecho.

—Olvida la inversión por un momento, Ale.

Lo miró a los ojos, su voz bajó a un susurro íntimo y persuasivo.

Cada cifra, cada proyección, era un arma potencial en su guerra personal contra Axon AI.

Una sonrisa fría y decidida se dibujó en sus labios.

Levantó el intercomunicador de su escritorio.

—Carlos, póngame con el jefe del departamento de finanzas. Inmediatamente.

Valeria observó, su corazón latiendo con un triunfo silencioso. Había ganado.

Alejandro esperó a que la línea se conectara, su mirada fija en la propuesta.

Cuando su director financiero contestó, su voz fue tranquila, pero cargada de una finalidad de acero.

—Preparen la oferta para la adquisición hostil de InnovaDrive.

Hizo una pausa, su mirada se perdió por un instante en la ventana, en dirección a las lejanas oficinas de Axon AI.

—Quiero que se cierre antes de fin de mes.

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