~MILA~
Cada músculo de mi cuerpo me dolía, pero ya estaba harta de permanecer encerrada en aquella habitación y acostada en aquella cama. Me maldecía por ser tan débil y no tener la fortaleza de Alessia, que se había enfrentado a una guerra, había luchado cuerpo a cuerpo contra los soldados de Gio Marchetti y hasta contra ese mismísimo demonio, y aun así andaba como si nada, trabajando arduamente y organizándolo todo como la nueva Capo que era.
Para mi suerte, alguien llamó a la puerta de mi habitación y lo invité a pasar.
—Adelante.
No pude ocultar mi expresión de felicidad cuando la puerta se abrió y reveló que mis visitantes eran las dos personas que más alegría me daba ver: Nicolo y Paolo.
Ambos permanecieron unos segundos junto a la puerta, observándome con una expresión que no esperaba encontrar en ellos. No era la seguridad arrogante con la que solían caminar por la mansión ni esa sonrisa maliciosa que acostumbraban regalarme cada vez que conseguían excitarme.
Era la misma expresión que había visto en el rostro de mi hermano el día anterior: culpa.
Una culpa tan profunda que parecía pesarles sobre los hombros y que a mí me molestaba muchísimo, porque no me gustaba que ninguno, absolutamente nadie se sintiera así.
—¿Van a pasar o no? —pregunté al notar que ninguno de los dos se decidía a entrar.
Nicolo fue el primero en reaccionar. Cerró la puerta tras ellos y ambos caminaron hasta mi cama con paso lento.
—¿Cómo se encuentra nuestra principessa? —preguntó Paolo con una sonrisa apenas visible.
—Muchísimo mejor desde que los vi entrar.
Los dos sonrieron, pero aquella sonrisa duró muy poco.
Nicolo tomó asiento a un lado de la cama y Paolo al otro, dejando suficiente espacio para no tocarme. Ninguno habló durante unos segundos. Se limitaron a mirarme como si estuvieran comprobando con sus propios ojos que de verdad seguía allí. Viva y respirando.
Paolo bajó la mirada.
—Mila —dijo en tono muy bajo—, ambos queremos manifestarte lo mucho que sentimos lo que pasó.
Fruncí el ceño.
—¿Por qué lo sienten?
—Porque te fallamos.
Negué inmediatamente.
—No.
—Sí —insistió Nicolo con la mandíbula tensa—. Te prometimos que jamás permitiríamos que alguien te hiciera daño y fallamos. Dejamos que Gio Marchetti te arrebatara de nuestro lado y te llevara con él para dañarte.
Su voz sonó cargada de rabia. No contra Gio. Contra él mismo.
Miré a Paolo y descubrí exactamente la misma expresión.
Dios...
Aquellos dos hombres realmente se estaban culpando por lo que me había ocurrido.
Extendí una mano y tomé la de Nicolo. Luego busqué la de Paolo y la sujeté también.
—No fue culpa de ustedes.
Los dos levantaron la vista al mismo tiempo.
—Claro que sí.
Negué despacio.
—No. Lo que pasó ese día no dependía de ustedes. Gio llevaba mucho tiempo preparando todo aquello y consiguió sorprendernos a todos. Nadie esperaba una traición de ese tamaño.
Paolo apretó los labios.
—Debimos correr tras de ti.
—Lo hicieron.
—No lo suficiente. No cuando debíamos, que fue en el mismo momento en que nos enteramos lo que te pasó.
Suspiré. Sabía que no iba a ser fácil convencerlos.
—¿Saben qué fue lo peor de todo?
Los dos guardaron silencio, aguardando por mi respuesta.
—Que Alessia tenía razón.
Nicolo frunció el ceño.
—¿En qué?
Sonreí con cierta tristeza.
—En todo. Ella me repitió una y otra vez que debía dejar de depender de los demás, que tenía que volverme más fuerte, aprender a defenderme sola y convertirme en alguien capaz de proteger a las personas que amo. Yo siempre creí que exageraba, que mientras los tuviera a ustedes, a Maksim, a Artem, a ella e incluso a Bruno, nunca iba a pasarme nada.
Bajé la mirada hacia mis manos.
—Entonces apareció Gio Marchetti y me demostró lo equivocada que estaba.
El recuerdo de aquellos días hizo que un escalofrío me recorriera el cuerpo.
Paolo negó varias veces con la cabeza.
—No... tu hermano jamás diría algo así.
Reí bajito.
—Pues lo dijo. Me dijo que ver lo preocupados que ustedes estaban por mí y la forma en que me protegían le hizo ver lo mucho que yo les importaba y que no solamente estaban jugando conmigo, sino que iban en serio. También me dijo que si los tres nos hacíamos felices, no tenía derecho a seguir interponiéndose.
Los hermanos volvieron a mirarse. Durante unos segundos ninguno encontró palabras, hasta que, de pronto, Nicolo soltó una carcajada incrédula.
Paolo hizo lo mismo.
—¿Nos estás diciendo la verdad?
—Lo juro.
Entre los dos me rodearon con cuidado para no lastimarme. Paolo dejó un beso en mi frente y Nicolo otro sobre mi cabello. Después otro en la mejilla.
—Nuestra principessa... —murmuró Paolo con una sonrisa enorme.
—Al final sí ocurrió el milagro —añadió Nicolo.
No pude evitar reír. Sentía el corazón tan ligero que por un momento olvidé todo lo que había vivido.
La risa me causó algo de dolor en los costados y me quejé. Eso provocó que los hermanos se preocuparan.
—Nuestra pobre principessa está dolida —dijo Paolo.
—Necesitas que tus hombres te cuiden —añadió Nicolo.
Paolo comenzó a masajear con suavidad mis hombros y a dejar pequeños besos en mi cuello mientras Nicolo me subía la blusa y acariciaba mis costillas con infinita delicadeza, como si todavía temiera romperme, alternando pequeños besos sobre mi piel.
—Todavía estás muy tensa —comentó Paolo.
—Después de todo lo que pasaste, es normal —añadió Nicolo.
Cerré los ojos un instante, disfrutando de sus mimos y de aquella paz que tanto había echado de menos.
Entonces llamaron a la puerta y los tres giramos la cabeza al mismo tiempo.
—Adelante —respondí.
La puerta se abrió lentamente y detrás aparecieron Maksim y Alessia.
Los dos se quedaron inmóviles apenas cruzaron el umbral, cuando sus miradas descendieron hacia la cama y observaron la escena.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Alguien me puede explicar como del 88 salta al 89 del futuro como asi que Lexia esta embarazada de nuevo...
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...