~ALESSIA~
La doctora Amato terminó de guardar el material que había utilizado y luego tomó una hoja de su bloc para anotar un par de indicaciones.
—Voy a tomar una muestra de sangre para realizar la prueba y confirmar el embarazo —explicó mientras terminaba de escribir—. Sinceramente, por los síntomas que presenta el señor Volkov y por el retraso que me comentaste, me sorprendería mucho que el resultado fuera negativo, pero prefiero no dar nada por sentado hasta tener la confirmación del laboratorio.
Asentí todavía sintiéndome incapaz de procesar todo lo que acababa de ocurrir.
La doctora tomó la muestra de sangre y me explicó que tendría los resultados en poco tiempo. Después guardó todo nuevamente en su maletín, se puso de pie y nos dedicó una sonrisa.
—Por ahora no se preocupen demasiado. Descansen, eviten el estrés innecesario y, en cuanto tenga los resultados, me comunicaré con ustedes.
—Gracias, doctora —respondí.
Maksim también le dio las gracias, aunque lo hizo sin apartar la vista de mí ni un solo instante. Era como si se hubiera olvidado de que había más personas en el mundo y únicamente existiéramos él y yo.
La acompañamos hasta la puerta y, apenas regresamos, nos encontramos con los demás esperándonos en el pasillo.
Mila fue la primera en acercarse.
—¿Qué pasó? —preguntó con evidente preocupación—. ¿Qué dijo la doctora? ¿Qué tiene Maksim?
Nicolo y Paolo también dieron un paso al frente, mientras Artem nos observaba con los brazos cruzados y una curiosidad que apenas podía disimular.
Intercambié una mirada con Maksim. Él sonrió y yo también.
—Al parecer —dije despacio—, Maksim no está enfermo.
Mila frunció el ceño.
—¿Entonces?
Antes de que pudiera continuar, Maksim pasó un brazo alrededor de mi cintura, me atrajo contra él con evidente orgullo y respondió él mismo:
—Al parecer, hice bien mi trabajo de marido y embaracé a mi esposa.
«Oh, Dios mío.»
Durante unos segundos nadie dijo absolutamente nada. Los cuatro parecían necesitar un momento para comprender lo que acababan de escuchar.
Fue Mila quien reaccionó primero.
Sus ojos se llenaron de emoción y, dando un pequeño gritito de felicidad, se lanzó sobre nosotros para abrazarnos.
—¡No puede ser! ¡Voy a ser tía! ¡Nuestra familia crece!
Reí mientras la abrazaba.
—Eso parece.
Nicolo y Paolo también sonrieron y enseguida se acercaron para felicitarnos.
—Felicidades, signora.
—Felicidades, Pakhan.
Los hermanos estrecharon la mano de Maksim y luego me abrazaron a mí con mucho cariño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...