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LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 190

~ALESSIA~

La sonrisa de Mila se volvió un poco nerviosa al ver el cambio en la expresión de su hermano, que había pasado de la felicidad a la seriedad.

—Hmmm, sí —murmuró vacilante.

Maksim permaneció serio durante un instante más, sin decir nada, lo que volvía difícil saber si estaba enojado o qué. De pronto, caminó hasta ella, sin cambiar la seriedad de su expresión, y la miró desde su altura, volviendo el ambiente un poco... incómodo.

Estaba a punto de interferir, cuando finalmente extendió sus brazos hacia Mila y la envolvió en un fuerte abrazo.

Vi cómo Mila abría mucho los ojos por la sorpresa antes de corresponderle inmediatamente.

Maksim le dio un tierno beso en la frente y la apretó con fuerza contra su pecho.

—Felicidades, Malyshka.

Ella sonrió emocionada.

—Gracias, Maksimka.

—Estoy muy orgulloso de ti.

Los ojos de Mila comenzaron a humedecerse.

—¿De verdad lo estás?

—Claro que sí —afirmó él y se separó un poco. Le agarró la barbilla con una mano y le levantó el rostro para que lo viera a los ojos—. Mi hermanita ya es toda una mujer y dentro de unos meses será madre... Una gran madre, estoy seguro de eso.

Mila volvió a abrazarlo con más fuerza.

—Tú también vas a convertirte en padre.

Maksim sonrió.

—Eso parece.

—Y yo también estoy segura de que serás un gran padre, así como has sido un gran hermano mayor conmigo.

Vi cómo la expresión de Maksim se suavizaba por completo. La estrechó una vez más entre sus brazos antes de besarle nuevamente la frente.

—Gracias, Malysh.

Cuando finalmente se separaron, Maksim dirigió la mirada hacia Nicolo y Paolo.

—Y ustedes dos... —dijo, dejando la suavidad de sus palabras a un lado, y pareció que le hablaba a dos rivales—. Prepárense.

Los hermanos fruncieron el ceño.

—¿Prepararnos para qué? —preguntó Paolo.

—Ustedes ahora se sienten muy machos porque entre los dos hicieron dos bebés.

Nicolo soltó una risa.

—¿Y?

Maksim hinchó el pecho con toda la suficiencia del mundo.

—Pues yo les voy a demostrar cómo se hacen las cosas. A Alessia le voy a hacer cinco yo solo.

Durante un segundo reinó el más absoluto silencio. Después todos estallaron en carcajadas.

Me llevé una mano a la frente y negué lentamente con la cabeza.

—Definitivamente los hombres tienen un problema muy serio con eso de demostrar quién es más macho.

—No es ningún problema —replicó Maksim con absoluta convicción—. Es un hecho.

—Claro.

—Mi semilla es poderosa —volvió a repetir.

—Otra vez con eso...

—No es mi culpa que los rusos seamos mucho mejores en todo que los italianos —alardeó y Artem lo secundó asintiendo.

Hasta Mila volvió a reírse mientras Nicolo y Paolo aceptaban el reto entre bromas.

—De acuerdo, ya veremos quienes son mejores, si los italianos o los rusos —contraatacó Paolo.

—Trato hecho —respondió Maksim, tan arrogante como solamente él podía ser.

Levanté una mano para recuperar el control de la situación.

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