~ALESSIA~
Las conversaciones fueron apagándose poco a poco conforme los distintos jefes y consejeros ocuparon sus lugares alrededor de la larga mesa de reuniones de la mafia Cardinale. Aquella sala había vuelto a llenarse de voces, mapas, documentos y hombres acostumbrados a decidir el destino de organizaciones enteras con una sola orden. Sin embargo, a diferencia de los tiempos de mi padre, ahora todas aquellas miradas terminaban inevitablemente sobre mí.
Yo era la Capo y aquella era mi mesa.
Esperé pacientemente hasta que el último de los presentes tomó asiento. A mi derecha se encontraba Maksim y, un poco más atrás, Artem. Frente a mí estaban los jefes de las familias que habían quedado dentro de la mafia Cardinale y los nuevos que habían escalonado luego de la muerte de los traidores.
Así era esto. Así había funcionado siempre. La caída de uno era el levantamiento de otro y yo lo respetaba.
Nicolo y Paolo ocupaban sus lugares con la misma serenidad de siempre, sin imaginar siquiera que gran parte de aquella reunión giraría alrededor de ellos.
Apoyé ambas manos sobre la mesa y recorrí lentamente los rostros de todos.
—Antes de comenzar con los informes sobre las rutas marítimas y los nuevos acuerdos comerciales con la Bratva Volkov y la mafia Valentini, hay un asunto interno que debemos resolver hoy mismo —anuncié.
Toda la atención se concentró en mí.
—Desde que asumí el liderazgo de la mafia Cardinale he tenido que dividir mi tiempo entre Nápoles y Chicago. Mi matrimonio con Maksim Volkov convirtió a ambas organizaciones en aliadas permanentes y, aunque la Camorra seguirá siendo mi prioridad dentro de Italia, también tengo responsabilidades como Koroleva de la Bratva. Eso significa que habrá periodos en los que tendré que estar físicamente en Chicago atendiendo asuntos de los Volkov.
Nadie habló. Todos esperaban saber hacia dónde iba.
—Precisamente por eso he tomado una decisión que considero fundamental para el futuro de nuestra organización.
Vi cómo varios intercambiaban miradas discretas.
—A partir de hoy, Nicolo Ravelli será oficialmente el sottocapo operativo de la mafia Cardinale y tendrá autoridad para supervisar las operaciones de la organización en Nápoles durante mis ausencias. Paolo Ravelli, su hermano, asumirá el mando del brazo armado y será el máximo responsable de la seguridad de la mafia Cardinale y de todas nuestras operaciones militares, evitando futuros levantamientos en nuestra contra o cualquier indicio de una rebelión.
Los hermanos levantaron la vista hacia mí con una mezcla de sorpresa y orgullo que apenas lograron disimular.
El silencio apenas duró unos segundos.
—Capo.
La voz de uno de los jefes rompió la calma.
Giré la cabeza hacia él.
—Dime.
El hombre tomó aire antes de continuar.
—Con todo el respeto que merece, esa decisión puede interpretarse como un favoritismo.
Lo miré sin cambiar la expresión.
—¿Favoritismo?
—Ahora los Ravelli forman parte de su familia por su matrimonio con su cuñada. Algunos podrían pensar que les está otorgando esos cargos por ese motivo y no porque realmente sean quienes más los merecen. Dentro de esta mesa habemos hombres con mucha más experiencia y con mucho más... peso político dentro de la organización.
Sonreí y asentí lentamente.
—Es una observación válida.
Varios de los presentes parecieron relajarse al escucharme reconocerlo.
Fue un error. Porque todavía no había terminado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...