Entrar Via

La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 121

Un par de horas antes

Tal pareciera ser que hoy pintaba para ser un día lleno de emociones fuertes para varias personas; uno de ellos era Esteban, quien apenas había dormido un par de horas, las cuales, honestamente, no le habían servido de nada.

Con dolor de cabeza, tuvo que obligar a su cuerpo a levantarse, darse un baño y alistarse para ir a recoger a su hija a casa de sus padres, puesto que ya tenía suficiente con la discusión de ayer con Lorena como para ahora tener una con su padre por llevar a su hija sin avisar.

Tan pronto como llegó a casa de los Montemayor, se topó con Dante, quien fumaba tranquilamente un puro mientras, irónicamente, respiraba el aire puro que despedía el jardín cuidado por su madre.

Esteban esperaba una reprimenda, pues era claro que a estas horas ya debía haberse dado cuenta de que su hija estaba en casa.

—Hueles a destilería, ¿piensas llevar en ese estado a mi nieta?

—Estoy bien, solo tomé unos tragos anoche; ya sabes cómo es el whisky.

—Procura no repetir esta escena nuevamente. —dijo Dante seriamente, mientras le daba una calada a su puro.

—¿Está mamá dentro?

—Por ahí debe andar… —dijo Dante observando a su hijo como si midiera cada uno de sus movimientos.

—¿Qué sucede?

—¿Qué hace Renata en casa?

—Tuve unos contratiempos en casa y pensé en traerla aquí para que mi madre la cuidara; solo será una semana en lo que arreglo todo.

—¿Problemas con la mujerzuela con la que vives?

—Eso ya se resolvió. —respondió Esteban secamente.

—¿Crees que eso se resuelve tan fácilmente?

—Sí.

—Bien, no quiero escándalos, Renata puede quedarse en casa todo el tiempo que quieras, por mí no hay ningún problema, ella necesita un hogar de verdad. ¿Me entiendes?

—Voy a trabajar en ello, padre. —respondió Esteban sabiendo a qué se refería Dante con claridad.

—Bien. Le pediré a Carlos o Emilio que lleven a Renata al colegio todos los días para que no tengas que desviarte tanto para ir a la oficina y llegar en tiempo.

—Ya lo he resuelto, padre. Vendrá por ella Paco; luego de eso me irá a alcanzar al grupo.

—Bien, no quiero que descuides tus ocupaciones.

—No debes preocuparte por eso, no pretendo darte más preocupaciones. Créeme, lo de Lorena se ha resuelto y busco resarcir todo el caos que he generado.

—Esa voz me agrada, tus hijas necesitan crecer en familia, tal como debe ser, ¿acaso no es lo que aprendieron en esta familia?

—Sí, padre…

—Te he dejado ver el resultado de tus decisiones; sabía que aquello solo era una calentura, así que será mejor que arregles el desastre que hiciste. Si lo haces con propiedad, creo que las cosas poco a poco podrían regresar a su sitio. ¿Entiendes bien a lo que me refiero? ¿Verdad?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Mujer Que Nunca Fui (de Alut)