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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 131

Luego de la larga charla que Efraín tuvo con Esteban, este, finalmente, fue contactado por su jefe de seguridad.

—¿Dónde demonios estás ¿Por qué demonios no tomabas mi llamada? Espero que tenga una muy buena explicación para lo que ocurrió el día de hoy. —Expresó el hombre apretando fuertemente el móvil al contener la rabia que estaba sintiendo en ese momento.

—Señor… Estoy… Bueno, creo que… El hombre tuvo que hacer una pausa, pues no sabía cómo explicarle lo que había ocurrido. —Nos pusieron una trampa, algo ocurrió, los escoltas que pusimos en el apartamento simplemente abandonaron su puesto de trabajo.

—¿Acaso no te pago lo suficiente para cuidar de mí o de las personas que me rodean? Dime, ¿este es el servicio por el que te he pagado, Rubén? ¿Qué demonios sucedió? Quiero una muy buena explicación, porque de verdad, no solo está en juego tu credibilidad. —puntualizó Efraín sabiendo que eso no se quedaría así.

Rubén sabía bien qué era lo que había ocurrido con Florencia Lovato y eso realmente era un gran, pero gran problema, ya que, esto no había sido falta de competencia; era más bien que, los hombres de Dante Montemayor habían hecho un trabajo más que limpio. Al final, supieron negociar con los escoltas y estos, a su vez, abandonaron el puesto de trabajo sin mirar atrás.

—Señor, creo que tuvimos algunos inconvenientes, pero ya estoy revisando el tema yo personalmente. Sé que quiere una explicación más detallada; por el momento no puedo dársela, pero ya estoy buscando a los desertores.

—¿De verdad? ¿Crees que no me acabo de dar cuenta? ¿Tú le llamas a lo que sucedió inconvenientes La mujer que cuidaban terminó cayendo en manos de quien no debía. ¿A eso le llamas “algunos inconvenientes”?

—Se... Señor, ya estamos en eso… Estamos tratando de solucionar todo… —dijo Rubén nervioso y preocupado.

Luego de atender aquel tema que le había robado su calma completamente, Efraín miró su reloj; el vuelo en el que llegaba su mejor amigo Patrik, debía haber aterrizado no hacía mucho, así que revisó su móvil y, en efecto, ahí estaba un mensaje enviado por Marina.

—“Hola. Veré a tu amigo en un café en Mazarik; perdón, pero no estoy lista para hacerlo sola. Llevaré a Lina conmigo; creo que me sentiré un poco más cómoda así.

Luego de tantas malas noticias, leer aquel mensaje le sacó una sonrisa y le devolvió un poco de tranquilidad. Marina era una mujer independiente; él lo sabía bastante bien, solo que ella misma ya no recordaba quién era antes de permitirle entrar a Esteban en su vida.

Efraín no lo decía, pero él muy bien sabía que la llegada de Patrik venía a cambiar muchas cosas, pues eso quería decir que sus verdaderas intenciones pronto quedarían al descubierto y eso, no le gustaría para nada ni a Esteban y mucho menos a Dante. Pensar en aquello, Efraín bien podía decir que, no le robaba para nada el sueño.

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