Capítulo 149: No estoy pensando
Tal como lo prometió Efraín, a las 6:30 pm el hombre ya estaba en casa de Marina.
—¿Lista?
¡Lista!
—Bien, vamos... —dijo aquel hombre con cara de satisfacción.
Luego de ello, Efraín tomó su maleta, la subió a su elegante auto, mientras Marina aún dejaba indicaciones a Ofelia.
Una vez que Marina subió a su auto, comenzaron el camino a un lugar que Marina desconocía.
—Y bien, ¿A dónde vamos a ir?
—Es una sorpresa... Te prometí un fin de semana de relajación, ¿no?
—Sí, pero no me dijiste a dónde me ibas a llevar.
—Hmm... Tú relájate y disfruta el camino; no vamos a ir muy lejos.
Luego de hora y media, Marina vio cómo llegaban а una lujosa hacienda; para ese momento, ya se 1/8 había dado cuenta de que estaba en Morelos.
—¿Dónde estamos?
—Te traje a relajarte, fue algo precipitado, pero pude hacer una reservación en un hotel spa.
—¿Aqui vamos a pasar el fin de semana?
—Sí, aquí solo tienes que relajarte y disfrutar...
—¡Qué misterioso eres!
—Anda, vamos... —dijo Efraín descendiendo de su auto y ayudándole a bajar de este a Marina.
—Bienvenidos al Hotel & Spa Hacienda de Cortes.
—dijo la anfitriona.—Espero que usted y su esposa pasen un excelente fin de semana.
Marina, al escuchar aquello, se quedó sorprendida y sin palabras; la palabra "esposa" brincó inmediatamente a su mente.
—¡Gracias!
—Por aquí, les indico dónde está su habitación.
Efraín, con toda la calma del mundo, tomó la mano de Marina y caminó con ella sin inmutarse de aquel pequeño detalle. Uno de los encargados los guio CC odnaohUNON Cap tuto 140 No ostoypnc hasta la suite presidencial, la cual tenía una bella vista hacia los jardines de la hacienda.
—Señor Forcelledo, aquí está su habitación; hoy tal vez ya no lo ven por la oscuridad, pero su habitación tiene una bella vista al cerro del Tepozteco y al volcán del Popocatépetl.
—¡Muchas gracias!
—De nada, señor, esperamos que su estancia sea agradable para usted y su esposa.
—¡Así será!
Luego de que el camarero se retirara, inmediatamente se escuchó la voz de Marina.
—¿Con qué esposa?
—No iba a entrar en detalles o ser maleducado y corregirlo, ¿verdad?
—Aja...
—Bien, pues ponte cómoda, yo debo hacer una Illamada, ¿quieres ir a cenar?
—¡Eh! Sí, sí tengo un poco de hambre...
—Bien, solo haré una llamada y vamos a cenar.
op tulo n ooatoy poosolpo Marina vio cómo Efraín salió al balcón; su semblante cambió, no se veía tan apacible. Supuso que debía ser algo de trabajo, así que no dijo más, acomodó su maleta y se refrescó un poco, revisó su móvil para ver si sus hijas no le habían escrito, bueno, al menos Diana.
Efraín, por su lado, ya llevaba una idea en mente y para ello era necesario aprovechar el momento, pues su tío, según se había enterado, saldría de viaje a Europa esa misma noche.
—Patrik, ¿cómo vas con los temas de Marina?
—Bien, la casa ya la compré, ya solo es cuestión de que ella le dé el visto bueno. Sobre el café, ya contraté a alguien que nos está asesorando para saber qué debemos comprar; mañana iré con la hermana de Marina a verlo.
—¿Adelina?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Mujer Que Nunca Fui (de Alut)