Capítulo 166: Solo vamos por mis cosas...
Luego de que el médico revisara a Lina, este les explicó que lo que le sucedía a Lina era producto del evento traumático que había vivido, por lo que lo más recomendable era que no pasara por ese proceso sola.
El médico les explicó que muchas personas que han llegado a vivir situaciones como aquella suelen presentar estados de miedo, ansiedad, pudiendo llegar a tener ataques de pánico, insomnio, pesadillas e incluso hasta culpa.
Con todo aquel coctel de emociones, Patrik supo que su decisión era inamovible; cualquier cosa que Adelina quisiera replicar quedaba descartada. Por lo que, en ese momento, ambos iban camino al apartamento de aquella joven mujer.
Patrik jamás imaginó que su vida se complicaría de un momento a otro, pero sabía que el lunes él entraría al grupo Montemayor, así que debía arreglar todo este fin de semana para no tener que distraerse de su objetivo principal.
—¡Listo! Hemos llegado... —dijo Patrik estacionando su camioneta fuera del edificio donde vivía Lina.
Aquella joven mujer no dijo nada, solo esperó a que el muy educado Patrik le abriera la puerta y la ayudara a bajar. Ella estaba perdida en todo lo que había ocurrido durante esas horas que parecían ser eternas, que en ningún momento se percató de la presencia de una camioneta conocida.
—¡Adelante! ¡Vamos por tus cosas!
—¿Puedes esperarme aquí? —preguntó Lina con calma.
—¿Y darte la oportunidad de que me dejes aquí esperándote? No, vamos, te voy a acompañar.
Adelina, no soy tan tonto como crees.
Lina solo puso los ojos en blanco; se consideraba una mujer responsable, jamás aplicaría algo tan infantil como eso, pero estaba claro que Patrik la tenía en un concepto muy diferente.
—Jamás he pensado en dejarte plantado aquí fuera.
—Es mejor asegurarme de que no tengas oportunidad de intentarlo; ya escuchaste al médico, no debes estar sola, pero según tú, no quieres que Marina, tu hermana, lo sepa y menos quieres comentarles a tus padres, así que no me dejas más opción que darte asilo en mi casa.
—¿Por qué haces todo esto? —No es tu responsabilidad cuidarme, ¿por qué simplemente no puedes dejarlo pasar? —dijo Lina al no encontrar una explicación lógica a su repentino comportamiento.
—Porque para mí desgracia, aún tengo conciencia y sí, sí, Adelina, me siento culpable por pasar a abandonarte en aquel parque. Creo que me hubiese resultado más fácil llevarte a comer, pero no acepté y míranos... Nada de lo que te ocurrió hubiera sucedido si yo no hubiera actuado de la manera en que lo hice.
Tampoco creas que soy un desalmado que actúa sin conciencia, la verdad es que, jamás debí exponerte de esa manera, me siento culpable y responsable de tu seguridad, así que, esta será la manera en que trataré de compensar mi falla.
Lina lo observó con incredulidad; este hombre acababa de confesarle que se sentía culpable por lo ocurrido. Ante aquellas palabras, ya no tuvo cómo objetar nada más.
—Bien, pues vamos entonces... —dijo Lina sin recriminar nada.
Lina y Patrik subieron juntos hasta el apartamento donde ella vivía. Cuando casi llegaban al apartamento de aquella mujer, Patrik recibió una llamada, la cual, al ver el contacto, Patrik tuvo que tomarla; sabía que era importante, por lo que se alejó y le hizo señas a Lina para que se adelantara.
Lina iba tan absorta en todo lo que había ocurrido en tan solo unas horas que, en ningún momento, se percató de la presencia de alguien conocido. Para cuando lo hizo, supo inmediatamente quién era, aunque deseaba que no se tratase de él, puesto que no sabía cómo iba a explicar la presencia de Patrik Stuart.
—¿Adelina? —se escuchó la voz ronca y cansada de Alessandro.
Aquel hombre se veía que no había pasado una buena noche; llevaba las mangas de su camisa remangadas, no tenía puesto su uniforme médico, tenía ojeras muy marcadas, su cabello no lucía tan perfecto como en otras ocasiones.
—Alessandro... —Finalmente —pronunció Lina.
—¿Qué... ¿Qué te sucedió? ¿Dónde estabas? ¡Te estuve llamando como loco toda la maldita noche!
Mi primo me dijo que te vio en el hospital donde él trabaja. ¿Qué te ocurrió? Vine a buscarte, pero en ningún momento llegaste. ¿Dónde demonios estabas?

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