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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 168

Capítulo 168: Jamás dejaré que salga de la cloacа.

El camino a casa de Patrik fue silencioso; Lina se sentía avergonzada por lo dicho por Alessandro, mientras que Patrik no le daba importancia a aquello, solo analizaba a la mujer que llevaba a su lado.

Patrik no era un hombre de carácter fácil; cuando era joven y sus padres adoptivos murieron, se refugió en lo que creyó que era amor, vivió las consecuencias de aquello y, tras eso, aquel hombre entendió que no podía permitir que cualquiera entrara en su vida.

Actualmente, era un hombre que prefería estar mayormente solo; no tenía alguna relación amorosa. De vez en cuando tenía alguna noche de sexo casual, pero no había mayores compromisos.

Ahora mismo, no entendía por qué estaba actuando de esta manera.

Bueno, si lo sabía, su conciencia se lo decía; no paraba una y otra vez de repetirle que, de haber actuado de otra manera, no estaría metido en tantos problemas y menos en que ahora compartiría su casa con una completa desconocida.

Más cuando estaba por entrar al grupo Montemayor y que él, junto a Efráin, asestarían un duro golpe a los herederos de primera línea como venganza a varias fechorías.

Mientras aquello sucedía, Alessandro Vélez mantenía una imagen estoica mientras estaba en una reunión entre la familia Vélez y los Stephanoni.

— ¡Cariño! ¿Qué te sucede? Te noto distraído, estás aquí, pero no lo estás, ¿ocurre algo en el hospital?

Necesitas que pidamos más médicos para que te suplan.

Alessandro miró a Dominika como si le hubiera salido un tercer ojo y dijo:

— ¿Por qué necesitaría que más médicos cubran mi día?

— Alessandro... Te noto distraído, llevas días así; eres mi novio, es claro que me preocupe por ti. ¿Qué te sucede?

—¡Nada! —respondió él secamente.

— Pues esta no es una cara de que nada te sucede, ¿te preocupa algo?

— ¡Que no! —¿Por qué demonios piensas que me sucede algo? —expresó Alessandro perdiendo la poca paciencia que tenía.

¡Dios, Alessandro! ¿Qué te sucede? Solo me preocupo por ti, no es malo que lo haga; en pocos días nos casaremos, ¿cómo demonios quieres que no me preocupe?

— Dominika, ambos sabemos por qué nos casamos; tanto tú como yo lo sabemos muy bien. No tienes que fingir interés en mí. ¿De cuándo aquí te ha preocupado si yo estoy o no estoy bien en el trabajo?

Dominika sintió el peso de aquellas palabras e inmediatamente cambio su semblante dulce y apacible por uno molesto y serio.

¡Tienes razón! Pero te recuerdo una cosita, mi querido Alessandro, somos figuras públicas, no debemos vernos como si estuviéramos sufriendo, así que más vale que cambies esa puta cara que tienes y sonrías como si disfrutaras de mi compañía o, me veré en la penosa necesidad de hablar con mi padre de todo esto.

Alessandro apretó el puño con fuerza; odia el maldito momento en que aceptó una relación con aquella mujer. Él no podía negar que sí, sí le gustaba esa mujer; físicamente era atractiva, provenía de buena familia, su apellido era algo que se podía mezclar con el Vélez, por lo que fue bien recibida por la familia Vélez, pero aquella mujer le dejaba claro que con ella no se jugaba.

¿Me estás amenazando?

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