Capítulo 169: Era mucho más de lo que dejaba ver
Tras llegar al penthouse de Patrik, el hombre llevó la maleta de Lina a su vestidor, miró su pulcro lugar y, sin pensarlo dos veces, abrió un hueco para las cosas de aquella mujer. ¿Por qué se tomaba tantas molestias? Se preguntaba y él mismo se respondía que era por su maldita conciencia.
—Adelina... —dijo Patrik una vez que tenía listo su vestidor.
—Mande... — respondió la chica en un hilo de voz.
—He abierto un hecho entre mis cosas; aquí puedes colocar tu ropa y lo que necesites. Como entenderás, no tenía planeado tener visitas en casa, así que tendremos que compartir.
Lina lo observaba atenta; este hombre de verdad se estaba tomando en serio eso de que ella se quedara en su casa una temporada. Ahora mismo no sabía cómo hacer la pregunta más încómoda, pero en definitiva la haría tarde o temprano, así que, al mal paso, darle prisa.
—¿Dó... ¿Dónde voy a dormir?
Patrik la observó con desconcierto; no comprendía por qué hacía una pregunta tan ridícula.
—Aquí... —dijo el hombre saliendo del vestidor.
—Pe... Pero tu casa solo tiene una habitación.
—¿Y?
—Solo hay una cama, yo... yo puedo dormir en el sofá.
—De ninguna manera, ¿cómo crees que podría permitir aquello? Como te lo dije hace un momento, no tenía planeado tener visitas; ya te habrás dado cuenta de que no soy un hombre muy popular, así que no planeaba compartir mi casa con alguien más cuando la compré.
—Puedo dormir en el sofá, soy pequeña y me acomodo en cualquier lugar.
—¿Qué clase de hombre crees que soy?
— No... no lo sé... —dijo Lina nerviosa.
—Hmm... No sabes qué clase de hombre soy y, aun así, ¿estabas coqueteando conmigo? —dijo aquel hombre con descaro.
Aquellas palabras pusieron a Lina más nerviosa; él tenía razón, en su debido momento ella le coqueteó porque se dio cuenta de que era serio y muy propio; aquello le resultaba algo curioso e interesante, puesto que era un hombre muy atractivo como para comportarse así, pero ahora, las cosas habían cambiado, los papeles se estaban invirtiendo.
—En... En mi defensa...Yo, yo no sabía que eras alguien que anduviera armado. —dijo Lina lo primero que se le vino a la mente, pues creyó que este hombre no vendría a ponerla en evidencia.
—Hmm... Supongo que todos los hombres en el mundo van por la vida diciendo que traen una Smith & Wesson en el cuerpo. —dijo aquel hombre con un toque sarcástico.
—So... Solo evita mostrármela una vez más, po...
Por favor, sí Siento que estuviera con un mafioso o al... algo así...
—¡Vaya! ¿Crees que soy un mafioso porque traigo conmigo un arma? —preguntó el hombre, atracándose en el umbral de la puerta y observando cómo aquella joven lo miraba con incredulidad y, a la vez, miedo.
—So... solo digo que no es algo que... que vea todos los días, ¿ok?
—Ok, ok, vamos a hacer una cosa... —dijo Patrik, quitándose el abrigo y sacando el arma que llevaba consigo.
Lina, al ver aquello, abrió los ojos como si fueran platos y dijo:
—¿Qué te acabo de decir?

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